martes, 5 de noviembre de 2013

Desafío de los 30 días

Día 1: ¿Cómo empezaste a jugar?

El inicio del peregrinaje

Mi primer acercamiento al rol fue durante una comida familiar cuando yo contaba once años. Mi primo, al que yo adoraba, me habló de un juego que se jugaba sobre una mesa, en el que tú te inventabas un personaje y decías lo que querías que hiciera y todas las reglas y todo lo necesario para jugar estaba en un libro. Y había elfos. Y enanos.

Un par de anécdotas terminaron por convencerme: tenía que jugar a eso.

Le pedí en un par de ocasiones que alguna vez me llevara a jugar con él, pero supongo que teniendo en cuenta la diferencia de edad y que él no era un rolero hardcore si no que jugaba esporádicamente, nunca llegó a hacerlo.

Durante varios años estuve buscando información sobre este misterioso juego (tardé un poco en averiguar que se llamaba Juego de Rol), me compré el juego de tablero de D&D, pero no era lo mismo. Realicé una tentativa descargándome el manual de Anima (no el mejor juego para empezar, desde luego) y dirigiendo a unos amigos, pero estos no se lo tomaban en serio, y fue un desastre (algún día contaré lo acontecido en esa partida, y si no os lleváis las manos a la cabeza ante las acciones de los pjs es que no me habré explicado bien).  Fue cuando empecé a jugar a Magic cuando me introduje en la comunidad friki y conocí Generación X, la tienda de frikismo local. Yo seguía empeñado en encontrar a alguien que jugase a rol, y acabé por oír hablar de una asociación llamada Angmar (hoy ya extinta) donde hacían cosas de esas. Con mis 15 añitos me puse en contacto con ellos, me uní, y me dieron el manual de l5a para que me lo empollase en una noche (cosa que hice) y sustituyera a uno de los jugadores en una partida, una partida en la que tomaron parte 9 o 10 personas con un solo máster, y en la que el nuevo fue el que más ganas le puso. Esa fue mi primera partida de rol "seria", y hasta hoy. Sin embargo, mis primeras partidas como master fueron casi más traumáticas, si cabe.

A veces me pregunto cómo es posible que no tirara la toalla.


Día 2: Juego de rol favorito

Esta es difícil. Puedo dar cuatro sin dudarlo ni un momento: Dragon Age, La Marca del Este, El Reino de la Sombra y El Anillo Único. Como veis a mí lo que me tira es la fantasía épica. Pero hay que escoger uno, así que veamos:

Dragon Age es un juego que me encanta por su sencillez, las proezas y porque me mola como están presentados los trasfondos. Además de que soy un fan incondicional de los videojuegos (¡el segundo no era TAN malo!) y del mundo de Thedas en general. El sistema además es uno con el que me encuentro cómodo, y me gusta que el juego no consista solo en las reglas, si no que ofrece también consejos para los jugadores sobre cómo interpretar a sus personajes y al máster sobre cómo dirigir, detallando incluso los tipos de jugadores. Un juego estupendo para principiantes. Si no fuese por la manía de las cajas, que te salen por un pico.

La Marca del Este fue el juego con el que dirigí la campaña más larga que he dirigido nunca (y la mejor, creo), adoro su sencillez, su mundo clásico pero 100% jugable, su, como dice un amigo, falta de pretensiones. Es el mundo sandbox definitivo, lo bastante detallado como para sacar ideas pero lo suficientemente general como para hacer con él lo que quieras. Es una gozada de juego, y me encanta el espíritu de pura aventura que destila. Pero no es este.

El Reino de la Sombra viene con una campaña, un sistema para quitar el hipo (de hecho es lo que más me gusta del juego) y un mundo interesante. ¡Y gigantes azules! Sin embargo, Valsorth se queda un poco pequeño y encuentro algunos fallos, si bien no muy graves a nivel de ambientación. Pero no consigo vincularme emocionalmente a él, que al final es lo que realmente cuenta a la hora de escoger tu juego favorito.

Y llegamos al Anillo Único. Es Tolkien, es cinco años después de los acontecimientos de El Hobbit, es Rhovannion, es un arte que, para mi, capta exactamente el espíritu de la Tierra Media, todo es tal cual me lo imaginaba de crío, con unas mecánicas que te sumergen de cabeza en el mundo de Tolkien, con la presencia de la Sombra siempre agazapada tras el decorado, aventura y héroes. Y los viajes. Y Gandalf. Y Beorn. Y Esgaroth, mi ciudad favorita en el multiverso. 



Este juego transcurre en las tierras que me dieron alma, lo ADORO. Pero no es ni de lejos al que más tiempo dedico :´(


Día 3: Juego más odiado

Como muchos otros dicen, no es que odie ningún juego, eso me parece un poco fuerte, pero teniendo que pensarlo creo que me quedo con Paranoia, por culpa de un máster terriblemente malo, injusto e imbécil que me dirigió una partida. Y nunca me han gustado lo de: "mueres porque el juego consiste en morir". Anda y que te f*****.


Día 4: El mejor máster que te ha dirigido

Mi hermano pequeño. Sin duda. 

Y si tuviera que elegir un segundo... la verdad es que he dirigido mucho más que jugado, y son pocos los másters a los que he llegado a conocer lo suficiente como para juzgar si son buenos o malos (tres, me parece). Pero creo que de estos me quedo con Pablo Claudio, que aunque no siempre comulgue con su estilo brutal y directo he de admitir que el tipo sabe muy bien lo que hace. Le he visto narrar escenas de terror que me pusieron los pelos de punta, e interpretar a personajes inovidables (grande ese Alfred).


Aún estoy esperando a que me dirija una campaña de fantasía épica (Warhammer estaría bien).


Día 5: ¿Qué jornadas recuerdas con más cariño?

No es que haya estado en muchas, pero sin duda los Encuentros Rúnicos. Creo que cualquiera de la zona de Donosti respondería de la misma manera. Un ambiente fantástico, mil cosas por hacer, buena comida, cócteles estupendos, fiestuqui por las noches... Sí, sin duda las mejores en las que he estado. Que los dados le provoquen la peste y un resfriado que jamás sane al malnacido de Bildu que se le ocurrió anularlas.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Carrusel Bloguero: ¿Por qué coño me he comprado esto?


Os voy a contar un secreto: en realidad no estoy participando en este Carrusel. Que no os engañe el título, estoy boicoteándolo, pues mi entrada no va a versar sobre algo que me haya comprado que luego haya dicho ¿pa´qué me he pillado esta bazofia?

Porque lo cierto es que he revisado mi biblioteca rolera bien a fondo y no he encontrado nada que pueda decir que sea una bazofia o que no me haya servido para nada, y voy a compartir con vosotros las que creo que son las claves para lograr esto, para que este tema no vuelva a repetirse (de ahí lo del boicot).

Para empezar, y seguramente la parte más importante de todo esto: la falta de dinero. Tal cual. Si no tienes dinero tiendes a mirar muy mucho lo que te compras. Esto ha hecho que yo me pierda algunas oportunidades muy jugosas por dudar si realmente merecían el gasto y al final descubrir que algún ricachón se lo ha llevado ya, pero creo que termina por compensar. Sed pobres, mejorará vuestra calidad cultural pues no querrás arriesgarte a pillarte algo malo. Quemad la mayoría de vuestro dinero, total solo lo necesitas para comer y es seguro que el fuego generado te saldrá más rentable que pagar la calefacción.

Luego informarse sobre el producto. Es un poco obvio, supongo, pero no está mal recordarlo de vez en cuando. Alguna vez he encontrado algo en una tienda que me llamaba mucho, por la portada, por la ambientación o por una frase suelta sobre el mismo que había escuchado. Pero realmente yo no sabía nada sobre ese juego. Confiando en que estaría allí a la vuelta, me voy a mi casa (o ahora que hay 3G miro el móvil), me informo un poco (o tiro del amigo Coleccionista, que en este caso resulta ser el mismo que el anfitrión del Carrusel de este mes) y ya juzgo si el producto merece realmente que me gaste mi menguante fortuna en él. En serio, gastar diez minutos en buscar algo sobre el producto en la red te ahorra más de un disgusto.

También tienes que asegurarte de que lo que vas a comprar va contigo. Puede parecer también muy obvio, pero a menudo compras algo así un poco a la buena de dios. No te llama especialmente, pero tu colega te lo ha recomendado tanto que te lo pillas. Aunque tú sabes perfectamente que los vampiros cyberpunk en guerra contra Cthulhu nunca te han gustado ni un pelo (¡alejaos de esa idea, es mía y pienso usarla!). Piénsalo bien, de forma objetiva, si eres capaz, ¿de verdad tengo algún interés en este producto?¿de verdad de la  buena, o es solo la sugestión inducida por la publicidad (llegue de la fuente que llegue)? 

También es posible que nunca hayas probado el género, o que estés dispuesto a darle una oportunidad. En esos casos procura buscar lo mejor (regla 2) o lo que más te llame (regla 3) dentro de lo que es ese género.

Por último, piensa, sé consciente de por qué quieres comprar ese producto. En el caso del rol hay tres motivos: 
- para jugarlo. Sin duda el más legítimo de todos. Asegúrate de que una vez comprado por este motivo le vas a dar uso, si no tendrás la impresión de que ha sido una compra inútil, por bueno que fuera el producto.
- como material de referencia. No siempre nos pillamos las cosas para jugarlas. A veces, simplemente quieres nuevas ideas. Procura extraer todas las que puedas, y dales uso. Apúntalas en algún lado, juntas, para que cuando te preguntes por qué te compraste la cosa esta puedas mirar a la hoja de las ideas y saberlo sin necesidad de pensar, que es fatigoso, ni recordar, que todos hemos visto películas y sabemos que eso solo trae dolor. 
- por puro e insano coleccionismo. Creedme, si yo tuviera pasta sería de estos. El coleccionista puede pensar que se lo compra para jugarlo "en alguna ocasión", o que lo hace para "sacar ideas para mi campaña", pero la verdad pura y dura es que se lo compra por tenerlo. Bastardos con suerte. Es posible que en algún momento logren sacarle algún rendimiento, pero las posibilidades de esto son remotas como poco.

A pesar de todo, voy a camuflar ligeramente mi boicot, mencionando un par de compras con las que no estoy del todo satisfecho. No diré que me arrepienta de comprarlas, pero digamos que no creo que les vaya a dar el uso que esperaba ni que logre extraer todas las ideas que me hubiera gustado.

Para empezar, Apocalypse World. Es un buen juego, la ambientación me llamaba mucho (postapocalipsis *-*) y había escuchado buenas críticas. Tiene algunas mecánicas geniales (lo de los éxitos parciales es un filón para el máster), pero cometí un error: es un juego indie, y a mí eso no me va. De manera que no diré que fue una mala compra, pero no es tampoco una con la que esté completamente satisfecho. Digamos que al 50%.

Luego, Los Pergaminos de Skelos, suplemento para Conan, el Juego de Rol. El precio me resulta excesivo para lo que he obtenido por él. Es cierto que amplía el bestiario de la Era Hiboria y las posibilidades de la hechicería, pero cuesta casi lo mismo que un juego, cuando no es más que un suplemento (y no de los mejores que he visto). De nuevo una compra que, esta principalmente por el precio, me deja un poco frío.

Y el último es Yggdrasill, aunque como me lo pillé con la edición de bolsillo no me salió muy caro. Lo mejor del juego es sin duda la ambientación, que como material de referencia es una mina, pero me lo pillé con la idea de jugarlo. Sin embargo, la ficha (que es horrible) y la un tanto confusa mecánica de creación de personajes siempre me ha echado para atrás, por lo que dudo que jamás llegue a jugarlo, tengo otros juegos a los que les tengo más ganas.


En fin, yo compro principalmente para conseguir material de referencia, los juegos a los que voy a jugar (que voy a dirigir más bien) son una lista bastante cerrada, de la que hablaré en otro momento. Disfruten de sus compras, y espero que estos consejos les sirvan de ayuda ahora que llega la Navidad.

viernes, 1 de noviembre de 2013

¡Sangre joven!

Para los que digan que el rol es cosa de viejunos y que no llegan nuevos al mismo, les presento a mi hermano pequeño, leyendo SU PROPIO ejemplar de bolsillo de La Marca del Este. Ayer me dirigió una partida que acabó con la muerte de mi pobre Halfling Sancho Piefirme, aunque el mago Xaxanius les dio para el pelo a sus asesinos.

¡El futuro del rol está en buenas manos!