Aquí os dejo con una videoreseña, que hacía mucho que no ponía una. Posiblemente haya una nueva esta semana o la siguiente, estén atentos a sus pantallas.
De momento solo he podido aprenderme esos dos hechizos, dadme tiempo y ya veréis, ya.
Arpan limita al sur con las Selvas de Bas, donde fueron
descubiertos hace unas cinco décadas los geaw, hombres gato de inmenso tamaño y
terrible fuerza que se han mostrado fascinados por el mundo civilizado, con
muchas de sus manadas aceptando de buen grado una relación de vasallaje con el
imperio a cambio de aprender los secretos de la forja, la pólvora y otras
ciencias. Sin embargo continúan con sus costumbres y leyes. En la linde de la selva y separada del imperio por el río Vesed, se encuentra la exótica región de Eftyaré, famosa por sus intérpretes y magníficos vinos.
Al oeste del Mar de Hueso, a la altura de Ispen, más o
menos, y al borde de la Cadena de Hueso, se encuentra el Millar de Islas, una
aglomeración de infinidad de pequeñas islas y arrecifes que hacen sumamente
complicado navegar por sus aguas, que además son un hervidero de piratas, salvajes, y
extrañas criaturas. Los allí nacidos, llamados isleños, practican una extraña
magia en la que apelan a misteriosos espíritus para obrar extrañas maravillas.
Son todos de piel oscura, casi negra, y en general poseen un nivel
tecnológico bastante atrasado, aunque en muchas islas hay restos de ciudades o
civilizaciones muy antiguas, anteriores seguramente al auge del Imperio, restos ahora
invadidos por la jungla.
Al norte y bastante alejada del continente está la gran isla
de Krovach. Esta es una tierra fría e implacable llena de bárbaros. Los
krovacher son gente grande y fuerte, que adoran a un extraño dios que gobierna
en el inframundo, Kernunös. Sus costumbres son extrañas, y muchos dicen que sus
magias son maléficas, pues afectan a los muertos. Es el único lugar del mundo
donde se practica la nigromancia, pues su dios es el único que
enseña sus secretos (o por lo menos los druidas que lo adoran).
La magia arcana también existe en el Mar de Hueso, aunque
sus practicantes prefieren llamarla ciencia arcana. Aquellos que la practican
son hombres de ciencias, eruditos e ilustrados, que consideran a esta una
disciplina más, como la filosofía o las matemáticas. En el imperio estos
hombres gozan de gran influencia, y pertenecían la mayoría a una orden llamada
El Consejo Arcano. Fueron los que descubrieron la pólvora y crearon los
cañones, además de buena parte del resto de adelantos tecnológicos del imperio
(sin embargo la imprenta no, que fue obra de un sencillo mercader). Es importante resaltar que no existe ninguna
tensión entre la Iglesia y los practicantes de la ciencia arcana. De hecho, un
número relativamente importante de santones la practican. Sin embargo, los
clérigos (y a menudo los propios magos) sí que suelen desconfiar de los
chamanes isleños, geaw o krovacher.