sábado, 30 de noviembre de 2013

Día 30: Los juegos de rol deberían...

... Ser deporte nacional. O algo parecido. Sería una maravilla ver retransmitiéndose en directo la exploración de la tumba de los horrores en el campeonato nacional de dungeonering (o como sea), con El Poderoso Crom como comentarista.

... Ser un ejercicio cultural mucho más extendido. Verlo como opción de extraescolar en los colegios, ver los juegos de rol en grandes librerías etcétera. Eso molaría.

... , como bien han dicho otros antes, no olvidar lo qué son. Mariconadas y pijerías las justas.

... Ver su temática más extendida. 

... Seguir molando muchos años más. Y lo harán.

... Ser exportados, los nacionales. Hay producto de muy buena calidad en España, y merece salir ahí fuera. 

viernes, 29 de noviembre de 2013

El bueno, el malo y el orco

Volviendo un poco al tema de los alineamientos. Ayer vi "El bueno, el feo y el malo", cubriendo así una de mis mayores lagunas de cultura cinematográfica. La película era tan buena como me esperaba, quedando yo ampliamente satisfecho con la misma (qué maravilla de planos, oigan). Pero mientras veíamos la peli (en plural, me acompañaba mi novia), esta me hizo una pregunta bastante curiosa:

"¿Qué alineamiento te parece a ti que tiene cada uno de los protagonistas?"


La pregunta es bastante más complicada de lo que parece, especialmente en cuanto al bueno y al feo se refiere. El malo está bastante claro desde el principio que es un neutral maligno de libro, incluso con tendencias algo caóticas. Pero el bueno, al contrario de lo que su nombre indica, de bueno no tiene un pelo. Bueno, igual medio. Blondie es un neutral absoluto, no tiene convicciones ni ideales, se amolda a lo que se encuentra. En su alma hay cierta nobleza, no es un villano, pero la forma que tiene de ganarse la vida está muy lejos de poder considerarse honrada, y no tiene reparos en matar o incluso en joder al prójimo (no entraré en detalles por no hacer spoilers). En cierta forma, todo le resbala un poco.

El feo, es también bastante complicado de determinar. Es caótico, de eso no hay duda alguna, su respeto por la ley, la tradición o su palabra es nulo. Vive para enriquecerse y sobrevivir a un día más. Ahora bien, ¿es caótico neutral o caótico maligno? No es un villano, un malvado sin entrañas como lo es el malo, pero está muy lejos de ser un santo. Matar no supone para él ningún problema, aunque no parece que se regocije en ello, aunque disfruta haciendo sufrir a aquellos de los que desea vengarse. Es egoísta, mucho, y no dudará en vender o abandonar a sus compañeros si ello le reporta algún beneficio. Pero todo esto no surge de su maldad, si no más bien de su debilidad. No cree poder confiar en nadie, y solo ha encontrado una manera de salir adelante. No se regocija en sus malas acciones, simplemente las ignora. Las lleva a cabo y no piensa más en ello. En otras circunstancias, es posible que actuase de otra manera, pero el mundo en el que le ha tocado vivir es ese. Un mundo cruel donde el bien tiene escaso futuro.

Poncho de protección +5


Por todo esto, creo que Tuco, el feo, es un caótico neutral peligrosamente cerca del caótico maligno. Si yo fuese su master, le diría que tuviese mucho cuidado con lo que hace si no quiere ver cambiado su alineamiento.

Día 29: manías que tengo a la hora de jugar

Nunca me he considerado un jugador maniático. No tengo (demasiados) problemas en prestar mis dados cuando alguien los necesita, no tengo un baile especial para invocar los críticos ni nada por el estilo. Aunque hay algunas cosas...

En general me gusta sentarme cerca del master, detesto las manchas sobre mi ficha, y siempre que juego me gusta tener una pareja de d4, cuatro d6, dos d8, dos d10, un d12 y otro d20 sobre la mesa, aunque luego no los vaya a usar. Y suelen ser siempre los mismos. Procuro llevar siempre cinco lápices por lo menos en mi mochila para prestar (siempre hay alguien sin lápiz), y suelo resolver los cálculos de mis compañeros jugadores antes que ellos (suelo acabar aprendiéndome su ficha mejor que ellos mismos), lo que imagino que puede ser un poco molesto, peror es que me sale solo. No suelo hacer tiradas "de prueba" por miedo a "perder" un crítico, y si sin querer rueda el dado, no suelo parar de lanzarlo hasta que salga una pifia o una serie de tiradas muy bajas. Cuando no están rodando, me gusta mantener los dados en mi mano, y no sobre la mesa.

Y creo que eso es todo. Vaya, al final sí que parece que había cosas...