Karb miró con seriedad el costado sangrante de Ithal. Con un fiero gesto se giró hacia los atacantes, que lo miraban impasibles con sus gélidos ojos. Su espada cayó sobre la nieve fundiéndose con el blanco. Levantó un dedo y señaló a los hombres.
- A ver, ¿quién lo ha herido?
Sin que pareciese que le hiciesen caso alguno, uno de ellos comenzó a avanzar hacia él.
- Me lo tomaré como una respuesta.

