lunes, 14 de noviembre de 2016

En una galaxia muy, muy...

He oído muchas cosas sobre la nueva película de Star Wars, y entre la comunidad friki, casi todas templadas, si no directamente negativas. Pues bien, yo estoy aquí para decir que Star Wars Ep. VII, El Despertar de la Fuerza, es una buena película.

Tal cual.

Que conste que con esto no pretendo decir que a mi me ha gustado (que también), o que lo diga desde una perspectiva personal. Quiero decir que es, objetivamente, una buena película. No es perfecta, claro, y tampoco he dicho que sea una obra maestra, pero como película de Star Wars cumple, y con honores. Pero antes de continuar con la defensa de dichas tesis, entre lo que se incluye el análisis de la propia película, hay algo aún más importante que debemos hacer...
Ejem. No me maten. Por favor.

Desmitificar la trilogía original.

¿Puedo salir ya? Bien. Todos coincidimos en que Sar Wars es la hostia, hablando en plata, y en particular dentro de la comunidad friki hay motivos sentimentales y personales que aumentan aún más su valor. Pero, sin desmerecer esta premisa, objetivamente hablando no son tan buenas. Análicemos los motivos de esta aseveración antes de que prendan la pira.

El episodio IV (Star Wars, o Una Nueva Esperanza) es un peliculón, pero si encantó se basa ante todo en la simplicidad de su premisa argumental y la elegancia y comedimiento de su narrativa. Es el abc de cualquier aventura, el malo, el castillo, la princesa, el mago, el héroe y demás. El viaje del héroe. Su originalidad en este aspecto tiene un valor casi negativo, incluyendo también el desarrollo de los acontecimientos, perfectamente predecible. El guión en sí mismo es bastante pobre, los diálogos no tienen nada de especial y los personajes son casi clichés andantes (con la salvedad de Leia, y tampoco se libra mucho). Entonces, ¿Por qué es tan buena? Pues, entre otros factores, precisamente por esos motivos. Una historia no tiene por qué ser intrincada y brillante para ser buena, y si contamos una historia contada mil veces pero la hacemos bien, seguirá siendo una buena historia. Además, Star Wars brilla por su estética. Eso sí que es original, distinto y brillante. Algo único y maravilloso. El episodio IV es todo sobre la forma, más que sobre el contenido. Porque el contenido, bien mirado, es bastante insulso. Pero mola. Y tampoco podemos olvidarnos de Han Solo, todo un motivo en sí mismo.

El episodio V (El Imperio Contraataca) mejora. Vaya si mejora. La trama gana profundidad e interés, el guión presenta situaciones nuevas e inesperadas, los personajes adquieren volumen... y nos deja con uno de los mejores finales de la historia del cine. Que el guión ha mejorado se puede ver tan sólo en tres fases: «Hazlo, o no lo hagas, pero no lo intentes», «- Te quiero + Lo sé», «No. Yo soy tu padre». El abc se ha dejado atrás y la historia ha adquirido su propia identidad. Mejor aún, se profundiza aún más en ese mundo fantástico que se nos había presentado y la estética se sostiene. No es de extrañar que casi todo el mundo la considere la mejor, porque lo es. Y aún así, no podría decirse de ella que sea una obra maestra, aunque sin duda es un peliculón.
Por último, tenemos el episodio VI (el Retorno del Jedi), que creo que se trata de la peor de todas ellas. La película funciona únicamente como final de las otras dos, careciendo casi por completo de entidad propia. El guión es bastante pobre, la mitad de la película consiste en el rescate de Han Solo y la otra mitad en gags y escenas de acción sin demasiada relevancia puestas ahí para alargar la batalla de Endor, en sí misma tremendamente sencilla por ser básicamente un calco de la presentada en el episodio IV. Por sí misma es una película mediocre, pero como conclusión de la saga es buena. Un cierre apropiado y atractivo.

Con las precuelas ni voy a empezar. Para qué.

Llegamos pues, al Episodio VII, El Despertar de la Fuerza, ¿Y qué nos encontramos? Nos encontramos con una película cuya premisa argumental es casi un calco del episodio IV, si bien hay cambios significativos en el desarrollo de la trama en sí mismo. Y eso es bueno. Los personajes son más completos, sus motivaciones más claras, y dejan de lado muchos clichés, sí es que no sé ríen de ellos. Mucha gente acusa a la película de moralista por el tema de los protagonistas, una femenina y el otro negro, y también por ciertos comentarios dentro de la película (como cuando Rey le dice a Finn que le suelte la mano, que puede correr sola, escena que por cierto a mí me hizo mucha gracia). No estoy en absoluto de acuerdo. En ningún momento llaman la atención sobre estos hechos, No intentan dar lección alguna ni te lo restriegan por la cara. Son y ya, suficiente. Me parece que en la actualidad esto es bastante importante, crear buenas historias con personajes "diferentes" que no se dediquen a dar lecciones morales sobre el asunto. Predicar con el ejemplo y tal, vaya. Además de eso, bebe mucho de la nostalgia, algo que no es tan bueno pero que resultaba inevitable teniendo en cuenta la película que es. Claro que íbamos a ver a Han, a Chewie, R2 y cía. Claro que íbamos a ver mil y una referencias a las viejas películas. Lo que me gusta de cómo lo han hecho, es que ha sido siempre con la intención de darles un cierre, para así poder centrar el futuro en las nuevas historias que nacen. La película en sí misma está llena de momentazos de lo más épico, pero respetando esa simplicidad y elegancia que tan grande hizo la primera. Momentos divertidos y emocionantes, huye de esa estética tan oscura y deprimente que se puso de moda hace ya años, y que está resultando la ruina de DC, que pretende aún aferrarse a ella (al contrario que Marvel, que así de bien les va). Claro que no es una película "adulta", Star Wars nunca lo ha sido. Es una película de aventuras, y nos presenta muchísimo material nuevo a pesar de que la trama "sea la misma". El personaje de Maz Kanata resulta fascinante, la interpretación de John Boyega como Finn es genial (me encanta ese actor), Rey en sí misma... y Kylo Ren. Sí, sé que a poca gente le ha gustado, pero a mí me pareció que hizo un gran papel, y que resulta un personaje muy interesante. Tanto por el misterio de sus auténticas lealtades (¿es realmente aquello que parece ser?), como sus arrebatos de furia (algo muy propio del lado oscuro, no hay que olvidar que el lado oscuro representa el poder que se obtiene de la furia y otros vicios del carácter, rasgos siempre asociados a una naturaleza infantil o al menos de escasa madurez)... creo que podría haber sido el Anakin Skywalker que nos merecíamos. Ya tarde para eso. 

¿Qué más decir? Los efectos especiales son estupendos, y no abusan de ellos. La película mantiene una unidad de escenario y trama muy sólida, algo de agradecer a día de hoy. Te deja con muchas preguntas interesantes, como quién o qué es Snoke, de dónde ha salido el sable de Luke, qué sucedió para Luke huyese, o cómo cayó Ben Solo en el lado oscuro. Preguntas relevantes para la trama que sin duda serán respondidas en las siguientes entregas. Las coreografías de combate son muy buenas, abandonando ese estilo absurdo y acrobático lleno de CGI de las precuelas, que sí, muy espectacular, pero que perdían la mitad del tiempo en florituras y que al final se quedaba en humo (aunque mención de honor al combate de Darth Maul en el Episodio I). Y sí, Kylo Ren pierde contra una Rey sin entrenamiento, pero es que ha recibido un tiro de ballesta bláster que, si os acordáis, hacía salir POR LOS AIRES a los stormtroopers. Y él ha ido y se ha pegado de hostias. Y casi gana, de no ser porque Rey se tira un poco hacia el lado oscuro y claro... (punto muy interesante ese en el que Rey tontea un poco con el lado oscuro, que pasa casi desapercibido).

Respeta los valores clásicos de Star Wars, respeta su narrativa, pero cuida aún más la calidad, y lo hace sabiendo que hay muchas, muchas expectativas puestas sobre ella, con una presión encima con la que yo me vería incapaz de funcionar. Pero lo hace, y sale bien parada. Es una película que te emociona, que te pone en tensión, que te hace reír. Y sí, está llena de "casualidades" que ayudan enormemente a que se mueva la trama, pero eso siempre ha sido así en Star Wars. Eso no lo justifica completamente, pero sinceramente no estropeó en absoluto mi experiencia al ver la película. Es una película con buenos personajes y buenos diálogos, con una trama sencilla pero efectiva, que prepara muy bien el terreno para las siguientes y cierra con lacito la trilogía original (quizá el lacito un poco grande y llamativo, pero bueno). Una película que actualiza el universo Star Wars a nuestro tiempo.

No, no es un 10, ni es una obra maestra, como tampoco lo fueron ninguna de las anteriores (mención especial al episodio V, que se acerca), pero es una película con la que yo me lo pasé como un enano, y que puedo volver a ver sin un ápice de culpabilidad. Una película llena de aventuras de personajes que molan, de actos heroicos y magi... quiero decir, Fuerza. Donde se dejan de falsas pretensiones de epicidad y verosimilitud para contar la historia que les interesa e ir a lo que Star Wars siempre ha ido: a entretener y hacer que pases dos horas memorables. Ahora quedan por ver las próximas, libres al fin del lastre de la nostalgia. Ya cumplieron en esta, que se sacrificó para permitir a las otras volar libres. Y si me preguntáis a mi, os diré que me muero de ganas de saber qué sucederá con Rey y Luke, con Finn y Poe, con R2, con el brazo rojo de C3PO, y con todo esa galaxia muy, muy...