miércoles, 26 de junio de 2013

Sobre las ventajas de hacerse un tío duro en lugar de un académico en La Llamada de Cthulhu



La Llamada de Cthulhu es el juego de terror e investigación por antonomasia. Los jugadores interpretan a cultos y acomodados investigadores que por azares del destino, nos amigos bastante cabrones y una serie de malas decisiones se sumergen en el mundo de los Mitos, donde no tardan demasiado en enloquecer y/o morir debido a alguna terrible y maligna criatura.

¿Pero qué ocurre si en lugar de ser un simpático Woody Allen optamos por hacernos a un Clint Eastwood con todas las de la ley? Pasa que con una recortada en una mano y una magnum en la otra ese profundo ya no da tanto miedo. Ni el profundo ni el Sabueso de Tíndalos. Y como tengas un grupo entero de gente así, pues como que a muchos de esos monstruos les van a dar, y no placenteramente. Pero esa es justamente la diferencia entre jugar un relato de Lovecraft o uno de Robert E. Howard.

Si quieres sobrevivir la cosa está muy clara, hazte a un tío grande y ármalo hasta los dientes. Pero si lo que quieres es disfrutar de verdad con la esencia de este juego, sigue los estándares, adáptate al canon, porque si no solo estarás jugando a D&D con otras armas. Eso sí, cuando ya te hayan palmado un par de personajes y te apetezca desquitarte un poco con ese universo chungo y caótico, coge a Chuck Norris y ponte a maldecir mientras escupes plomo contra cualquier cosa con menos cordura de la que debería.