domingo, 16 de febrero de 2014

Caja negra

El sábado tuvo lugar en la Logia donostiarra, regentada por mi y por El Poderoso Crom, el estreno por todo lo alto de la gran campaña de la Caja Negra: La Llamada de los Dioses. La campaña se esperaba con expectación, como demuestra el gran número de asistentes: 9 personas que fueron separadas en dos grupos, uno dirigido por Crom y otro por un servidor. Los personajes que jugaron la aventura eran los mismos que habían jugado las anteriores partidas de la Logia, por lo que la mayoría rondaban ya el nivel 5. No les sirvió de mucho, a decir verdad. 
Les informé de que la Reina Vigdis los quería en Salmanasar, tuvieron algo de tiempo para prepararse, se equiparon, compraron algunas pociones y se despidieron de sus amigos y familia. Entonces, tras unas breves líneas describiendo el motivo de su viaje (la amenaza de la guerra, los ataques de los piratas...), su relación con los marineros del barco en el que se encontraban y cuatro cosas más, dio comienzo la aventura.

Heridos, habiendo perdido todo su equipo salvo las armas y la armadura que en ese momento llevaran, y hundidos en las profundidades de un barco que no era más que una ruina flotante después de que unos piratas orcos hiciesen volar por los aires las reservas de polvo explosivo de la bodega.

Los combates se desarrollaron de forma ágil, a pesar de que en cuanto a poder puro los orcos y trasgos que habían asaltado el barco no eran rival para los curtidos aventureros un par de golpes afortunados y diversas e ingeniosas jugarretas hicieron sudar a los jugadores. El desastre acabó por desatarse cuando al llegar al sollado fueron recibidos por dos virotazos de ballesta cargados de polvo explosivo. Las llamas se cobraron la vida de Carnicero Gol, un semiorco ya veterano en la Logia, mientras el resto del grupo se retiraba a toda prisa para buscar un lugar desde donde realizar el asalto con mayores posibilidades de éxito. Tuvieron suerte, y en un raudo ataque sorpresa acabaron con los goblins y el capataz osgo. El mago del grupo decidió tratar de mover una de las balistas, quizá para poder usarla en su favor, pero al no contar con el natural balanceo de las olas estuvo a punto de verse aplastado por el artefacto. 

Terriblemente heridos y con la mayor parte de las pociones que habían hallado en el barco consumidas, los personajes se volvieron extremadamente cautos. Quizá en exceso, pues su cautela (aunque justificada) acabó por ralentizar la partida. Como el tiempo apremiaba los últimos encuentros con los orcos en la cubierta se desarrollaron algo acelerados. Los personajes se comieron un virotazo de balista más, con su correspondiente explosión, pero despacharon a los orcos con eficacia, dejando tan solo a uno con vida que al rendirse le ofrecieron la posibilidad de saltar por la borda o morir. Lo que los personajes no sabían es que en su poder se hallaba el Anillo de Nadar del capitán del barco, del que se aseguró de dar buen uso. No será la última vez que los personajes oirán hablar de este orco...

En general una aventura de lo más interesante, con un comienzo atípico. Les obligué de vez en cuando a superar tiradas de Destreza para no verse lanzados contra las paredes por los bandazos del barco con el objetivo de que no olvidasen donde se encontraban, pero poco más se añadió. Debo decir que es una aventura adecuada para personajes de nivel 5, que a pesar de todo sufrieron una baja, con lo que no me puedo ni imaginar las penurias que atravesaría un grupo de pjs de nivel 1 para llevarla a término. Al igual que el Páramo, esta es una aventura del puro estilo de La Marca, asesina hasta decir basta, en la que poco va a importar el nivel de los personajes si no les acompañan la suerte y el ingenio.

Poco más que añadir sobre esta fantástica aventura, salvo que uno no puede aguardar continuarla. Les dejo con una foto del grupo, posando felices una vez finalizado el primer capítulo de esta Odisea.