lunes, 7 de abril de 2014

Asmael, el alquimista

Ver también Demonios.


Asmael, más conocido como Flamel, es uno de los demonios que huyeron de las Tinieblas cuando el muro entre estas y el mundo se desgarró brevemente. Es un demonio que prefiere emplear la astucia a la fuerza. Se presenta ante los mortales como un hombre alto y anciano, de ojos felinos, cabeza calva y barba abundante, de orejas ligeramente puntiagudas. Viste una larga túnica negra que parece deshacerse en jirones de oscuridad allí donde toca el suelo, y de su cuello cuelga un collar con una joya absolutamente negra. En otras ocasiones, es simplemente un hombre embozado en una capa negra. Se interesa especialmente por nobles y hombres de conocimientos, más aún si estos poseen talentos mágicos. Conoce muchos secretos que ofrece a cambio de favores, no obligando a nadie a servirle, pero forzándoles mediante hechicería (geas) a cumplir los favores que han acordado. De esta manera ha ido poco a poco urdiendo una compleja trama que está cerca ya de dar sus frutos, a pesar de las continuas interrupciones de Irebal, con la que mantiene una enconada enemistad.

Flamel es un demonio diplomático y con mucha paciencia. De igual manera, nunca toma riesgos si puede evitarlo, y procura no subestimar jamás a sus enemigos, por débiles que puedan parecer. Aunque orgulloso a su manera, no puede considerarse esta como una de sus debilidades, pues los insultos y puyas que los mortales puedan dirigirle no le ofenden más de lo que las palabras de una rata podrían ofendernos a nosotros. Sin embargo, su curiosidad sí que se puede tratar de utilizar como una ventaja, pues si hay algo que este demonio detesta es no conocer la respuesta a una pregunta... Por desgracia, no quedan muchas respuestas que desconozca.

Asmael conoce todos los conjuros, aunque rara vez los utilice. Tiene mucho cuidado de no llamar demasiado la atención o los dioses podrían actuar en su contra, y ese es el único poder que, por ahora, teme. Como demonio que es puede moverse libremente entre la oscuridad, de una sombra a otra, por muy alejadas que estén entre sí. Especialmente famosos son sus conocimientos de alquimia, y así se ha asegurado él que sea, de manera que muchos de los practicantes de esta ciencia, frustrados por la falta de talento o resultados, tratan de acceder a él para que los asista en sus experimentos, o les haga entrega de fabulosas fórmulas.

Sobre su origen poco se sabe ya. Llego al mundo hace siglos, antes incluso que el Archibrujo, dicen algunos. En los más antiguos registros se menciona una ciudad junto a la sombra de unas montañas y enterrada en lo profundo de un bosque donde fue conjurado, y que con su llegada la ciudad cubrió sus calles con sangre, y sobre ella nunca más volvió a verse la luz del sol. Flamel pasó siglos recorriendo el mundo y haciendo crecer su influencia, buscando conocimientos en las cuatro esquinas del mundo. Muchas calamidades ocurridas se le atribuyen a él, el auge y la caída de grandes hechiceros y algunos dicen que incluso la invención misma de la alquimia es obra suya. Otros, incluso se atreven a aventurar que fue él el que le dijo al Archibrujo el profano ritual que llevó a cabo para convertirse en lo que es. Rumores y leyendas susurradas en los labios de quienes conocen a este demonio.

Asmael es el emisario de las Tinieblas, sus planes largo tiempo cultivados comienzan a dar sus frutos, en gran medida gracias a la fortuita intervención de un inconsciente grupo de aventureros, y ello solo puede augurar grandes males para Era, y para Cäea entera.