miércoles, 2 de abril de 2014

Dirigir por hangout, primera experiencia


Pues sí, el miércoles a la noche dio comienzo mi primera partida por hangout conmigo como máster. Estuvieron conmigo +Jose Valverde , +Jose Carlos Domínguez y +Antonio Antonio como jugadores. El sistema utilizado fue Valle, que sigo desarrollando y cuya versión 0.3 está ya cercana. Comenzamos a las 9.30 y la partida duró hasta las 00.30, en total tres horas de partida (aunque la primera media hora se pasa en solucionar problemas técnicos). A pesar de que me había preparado la partida al detalle, al final los personajes acabaron saliendo por otro lado y la mitad de lo preparado se me fue al traste. Recorté además algunas escenas, combates en su mayoría, para no alargar demasiado la partida, y que además creo que hubiesen acabado con los pobres personajes. 

La partida estuvo bien, el sistema, aunque simplificando algunos aspectos para agilizarlo y que los jugadores se hicieran bien a él, gustó bastante y respondió estupendamente. Según uno de los participantes, forma de llevar la carga y el aguante le han resultado de lo más atractivo del sistema, y todos han coincidido en que los combates resultan rápidos y ágiles, lo cual es una prioridad para mi.

El astuto Sylvain.
Valverde llevaba a Hilbunheim del Vado, un valense desesperado por conseguir el dinero necesario para sacar a su familia de un feo atolladero que involucra a un malicioso señor feudal. Un tipo práctico y ágil, con notable talento en el arte del latrocinio.

Jose Carlos jugaba con Sylvaine D´Americ, un viajero de las Tierras Amables llegado al Valle huyendo de un compromiso concertado. Ladino, egoísta y muy avispado, busca siempre sacar el máximo provecho a cada situación que se le presenta.

¡Calarath!
Por último nos queda el personaje de Antonio, un inmenso bárbaro hirbunio llamado
Calarath, encargado de mantener a salvo a los otros dos, más bien frágiles. Porta una espada larga y un hacha, con la que da buena cuenta de los que se interponen en su camino.

La partida fue bien, aunque como he dicho antes los personajes se fueron un poco por la tangente y tuve que adaptarme. Aunque disfruté de la experiencia, sí es cierto que resulta más complicado involucrarse en la partida que estando sobre una mesa, y la partida en general discurre un poco más lenta.

También es verdad que se han quedado sin desvelar muchos de los secretos de Altbruck. Para empezar ni siquiera han llegado a oír hablar del Uferschloss (el Castillo de la Orilla) y se han saltado buena parte de la investigación para ir directos al grano (también es verdad que no había mucho más que investigar). El caso es que han resuelto la aventura y se han ganado su justa recompensa. Veremos si en otra ocasión repetimos la experiencia, y la siguiente vez con una partida menos dungeonera.