martes, 28 de abril de 2015

Trilogías y Anillos

Últimamente estoy volviendo a jugar al Anillo Único (mi juego de rol favorito, por la fidelidad con la que muestra la Tierra Media) y dándole al Shadow of Mordor, así que ando con la vena Tolkeniana incluso más crecida de lo habitual. Y relacionado con esto no puedo evitar recordar las últimas tres películas inspiradas en la obra del maestro y que se me escape una lagrimilla. Tanto potencial desperdiciado, tantas tonterías, todo tan mal hecho... La primera aún tenía un pase, pero las otras se las cargaron. No es tan malo que cambien algunos de los sucesos de la película como que perviertan la historia añadiendo moralinas, tramas y temas que nunca fueron tratados o discutidos en el cuento (cuento, porque el Hobbit no es novela).

La obsesión con Thorin, el dejar a Bilbo en segundo plano, centrar el espíritu de aventura en los enfrentamientos armados, las cabriolas... La falta de canciones. El olvido de Beorn y lo rápido que se saltan el viaje a través del Bosque Negro, que era uno de los momentos más importantes de la aventura. La "lucha" de los enanos contra Smaug, carente de toda lógica (Smaug, lo único bueno de la segunda película). Como digo, hay cambios que entiendo y tolero, como que la Flecha Negra sea aquí convertida en un virotazo de la hostia, o que Azog (que debería estar muerto) aparezca desde el principio como antagonista. De hecho hay cosillas que hasta me parecen bien. Pero que las águilas no hablen, que no sean personajes (que lo son, con nombres y personalidades) o que se olviden por completo de Beorn, siendo como es uno de los grandes personajes del cuento (o el de Radagast, que ese sí que es un auténtico crimen...); eso no tiene perdón, ¡se saltan hasta la escena en la que Gandalf narra la historia y los enanos van entrando poco a poco!

En general, un relato de aventuras en el que primaba la astucia, el ingenio y el valor sobre la mera fuerza se ve reducido a un montón de porrazos y movimientos estúpidos. Muertes heroicas que quedan mermadas y relaciones románticas que no tenían cabida en la obra original. Porque no iba de eso. Y eso es lo que más me molesta del asunto, más allá de haberla alargado, de haber introducido cambios escénicos y demás.

En fin, suficiente diatriba por hoy. Os dejo con la verdadera Batalla de los Cinco Ejércitos.

Ais, lo que pudo ser, y no fue.