miércoles, 10 de diciembre de 2014

Los Gwaur: Hombres gato

Los gwaur son una raza humanoide propia de junglas y sabanas, aunque se sabe de algunos que moran en riscos o incluso junto a la costa.


Su rasgo más distintivo es sin duda su cabeza, que en lugar de denotar unos rasgos humanos, es propia de un gran felino. Además todo su cuerpo está cubierto por un pelaje suave, y una cola surge al final de su columna. Sus patas recuerdan también a los de un felino, y aunque sus manos son casi idénticas a las de un humano, sus uñas son más largas y duras, sirviendo como armas en caso de necesidad.

Su cultura es primitiva, viven como nómadas o en pequeñas aldeas en los árboles. Los ancianos y ancianas (cuyo número puede variar de una tribu a otra) dirigen las tribus en consejo. Las mujeres eligen a sus ancianas  y los hombres a sus ancianos. En tiempos de guerra los ancianos eligen a un macho que será el que dirija a los suyos en el combate, y cuyas órdenes no serán cuestionadas. En ocasiones se ha elegido a una hembra para este papel, pero no es lo habitual (aunque las hembras combaten de igual manera que los machos). Los jóvenes. En general, en las comunidades gwaur hay más hembras que machos, pero esto no se debe a que nazcan más. Para alcanzar la mayoría de edad, los jóvenes machos gwaur deben enfrentarse en un combate a muerte contra un oponente que ellos mismos escogen. El otro debe aceptar, y si no acepta o, por petición del joven gwaur, será el Garra (el que es elegido como líder en tiempos de guerra) el que se enfrentará al muchacho. Muchos ancianos que saben que su fin está próximo se presentan voluntarios como rivales, para morir en combate con dignidad y dejar su lugar a un nuevo macho. Entre los gwaur se fomenta la competitividad entre machos desde niños, y a menudo muchos gwaur escogen a otros compañeros de juegos como rivales de este rito, como forma de resolver viejas rencillas o simplemente para demostrar su superioridad frente al resto de la manada. No se considera deshonroso rechazar un desafío a este rito, pero si es equivalente a aceptar que tu oponente es más fuerte que tú. No hay nada malo en esto, para los gwaur, es natural que haya fuertes y que haya débiles. Los fuertes gobiernan, los débiles siguen a los fuertes. Un gwaur que se niegue a tomar parte en este rito es exiliado del territorio de la manada, y se le dará caza siempre que vuelva a entrar en él. Estos raros gwaur suelen convertirse en asaltantes, asesinos de la espesura, que a veces se reúnen en sus propios clanes de descastados.

Las hembras no deben atravesar este rito para alcanzar la madurez, si no que se considera que esto ocurre cuando se emparejan con un macho. Un solo macho puede tener varias hembras como parejas, y se conocen casos de hembras que han tenido a su vez varios machos (esto ocurre de forma más habitual en las montañas, donde, por cierto, el rito de madurez de los machos no suele ser a muerte).

El primer encuentro entre los humanos y los gwaur fue desafortunado como poco. Los gwaur son fuertemente territoriales, y cuando advirtieron que otros seres estaban utilizando su territorio como zona de caza, marcharon contra la primera aldea que vieron y la redujeron a cenizas, matando a prácticamente todos sus habitantes (los gwaur no perdonan a mujeres, y ven a los niños como potenciales amenazas futuras, cuando de guerra se trata). Con el tiempo las relaciones mejoraron, sin embargo, y muchos gwaur se muestran muy interesados en el mundo humano, en particular en su tecnología bélica. Las espadas, armaduras, arcos, etc, son del todo nuevos para ellos, así como muchas de las técnicas de guerra y caza que emplean. Muchos jóvenes deciden partir a las ciudades humanas para aprender más, donde se encuentran en lugares repletos de machos que invaden su espacio vital, donde tienen que pagar para comer con unos pedazos de metal que no sirven para nada y donde pocos van armados. Muchos ven todo esto como símbolos de debilidad y se convierten en criminales, depredando a los ciudadanos, convirtiendo la ciudad en su nuevo terreno de caza y el oro en su nueva presa. Otros aprenden y se adaptan, y suelen ser guardaespaldas, rastreadores y soldados muy apreciados.

Tarde o temprano todos sienten la llamada de su hogar, y regresan a su aldea para compartir con los suyos lo que hayan aprendido. Algunos incluso intentan cambiar las cosas, lo que incomoda en gran manera a los ancianos. Muchos temen que este nuevo mundo que ha llegado a ellos, acabe con su cultura.

Nsd20

Tamaño: Mediano, los gwaur suelen medir unos dos metros de altura, y su imponente musculatura hace que puedan alcanzar 150 kg.
Características: Fuerza 12, Destreza 12, Inteligencia 8, fuertes y ágiles, pero primitivos.
Velocidad: 12 metros.

Rasgos: Arma natural (garras) 1, Arma natural (mordisco) 1, Olfato animal, Infravisión 1, Instinto salvaje (+4 Supervivencia), Énfasis en habilidad (+2 Atletismo y Sigilo), Énfasis en habilidad (+2 Atención e Intimidar), Furia.

Complicación: Olfato sensible, los olores fuertes (y particularmente los químicos) pueden negar el rasgo de Olfato animal del gwaur, e imponerle un penalizador de -2 a sus tiradas.

D&D 5

Tamaño Mediano
Velocidad 10.5m (35´)
Características Fuerza +2, Destreza +1
Visión en la oscuridad 18m (60´)
Olfato animal, percibe enemigos en 18m (60´) a la redonda, y puede seguir rastros mediante el olfato. Olores especialmente fuertes pueden negar esta aptitud, y de hecho imponer desventaja sobre el gwaur.
Armas naturales (garras y dientes), causan 1d4 + Fuerza ambos y se le considera competente con ellas. Ataque también con Fuerza.
Acechadores, los gwaur son competentes con la habilidad Destreza (Sigilo).
Instinto salvaje, los gwaur tienen ventaja en las tiradas de Sabiduría (Supervivencia)