sábado, 17 de enero de 2015

Orejas de punta en Era

Esta entrada surge inspirada por esta otra de maese +Jose Carlos Domínguez, en su blog Un Paladín en el Infierno. Muy recomendable.

Los elfos en los mundos de fantasía tienden siempre al ideal Tolkeniano, de tíos longevos (si no inmortales), finísimos, adoradores de todas las artes, altivos y orgullosos etc etc etc No creo que haga falta que os explique ahora lo que es un elfo. 

El caso es que en esa entrada explicaba cómo había decidido "arreglar" los elfos de su mundo de fantasía particular (Kha Megamix) para que molasen de verdad y no fuesen unos blandengues, ni que fuesen injugables (un tío que vive mil años ni ve el mundo como lo vemos nosotros ni sería normal toparse con uno por debajo del nivel 10). Pues yo he decidido hacer otro tanto y presentaros a los "elfos" de Era, que ya estaban creados desde hace mucho pero que creo que aún no los había sacado a pasear.

Lo primero de todo es dejar bien clara una cosa: los "elfos" de Era son humanos. Más o menos. Tienen algunas peculiaridades, pero nada como ver en la oscuridad o magia innata. Son humanos, pero llegados de otras tierras hace mucho, y que viven algo más que los erenos.

Bien, la historia de los elfos de Era da comienzo unos mil años antes de las Guerras Sombrías, es decir, unos mil quinientos años antes de la "fecha actual". Los ilenos (así es el nombre original de estas gentes) llegaron a las costas erenas en sus magníficos barcos desde algún lugar al otro lado del mar, liderados por Feynesad de Allendelmar, su legendario rey fundador. Allí donde pisaron tierra por primera vez fundaron su primera ciudad, a la que llamaron Ilendirion, que en su lengua venía a significar "el primer puerto". Por esa razón se les conoce como ilenos (porteños) a los que aún allí viven. Los ilenos estaban mucho más avanzados que los bárbaros erenos que habitaban por aquel entonces la tierra. Los zwar gobernaban las montañas y tenían poco interés en las gentes humanas, así que los ilenos no encontraron ningún problema en su expansión. Se supone que en poco tiempo llegaron a dominar prácticamente todo el territorio que hoy en día es Eleteria, junto con buena parte de Ymeria. No llegaron hasta las Orcontañas, sin embargo, ni siquiera pasaron de las Rocas del Paso. 

Un elfo en el camino.
Pero con la muerte de Feynesad (o más bien, su desaparición), muchos señores ilenos que gobernaban sobre amplios territorios que eran "sus nuevas colonias" exigieron a sus herederos la independencia. Al no serles esta concedida, se inició un conflicto que acabó convirtiéndose en una guerra civil en toda regla. El glorioso imperio de los ilenos no duró ni un siglo, según parece. Los ilenos sobrevivieron, pero prácticamente todas las colonias rebeldes fueron aplastadas desde el interior, cuando los esclavos humanos comenzaron a rebelarse y a negarse a acudir a la guerra. Aunque bárbaros, eran muchos más que los ilenos, que además no podían mantener las guerras en dos frentes. Acabaron por ser expulsados de sus novísimas fortalezas, y perseguidos por los erenos. Incapaces de regresar a Ilendirion, solo pudieron huir hacia el oeste, donde encontraron refugio bajo las ramas del Bosque del Muerto, que en aquella época seguro recibía otro nombre. Aquí decidieron intentar reconstruir su gobierno, pero era evidentemente imposible. La mayoría de su ciencia se perdió, la supervivencia en los bosques fue dura y los humanos aún les guardaban rencor, así que se aislaron. Con el tiempo descendieron al salvajismo, cazaban a todos los que entraban en su territorio, las guerras entre los grupos (tribus) por los escasos recursos se sucedían, y parecía que su fin era inminente. Pero no lo fue. Algunas historias cuentan que los espíritus de los bosques se les aparecieron, otras hablan de un gran líder que puso paz, pero el caso es que las tribus terminaron por asentarse y acostumbrarse a su nuevo hogar. 

Los erenos tenían historias sobre traviesas criaturas que habitaban los bosques, a veces benignas, a menudo malignas, llamados elfos. Con el tiempo los violentos avistamientos de los ilenos de los bosques se mezclaron con el folclore, y estas gentes acabaron siendo bautizadas como elfos. En los mil años que han pasado han formado una cultura propia y distintiva, con sus propios rituales, magias y creencias. Aunque siguen siendo territoriales y a menudo violentos con los que entran en sus dominios, cada vez más se abren a los erenos para comerciar con ellos, buscando especialmente herramientas de metal, de las que ellos carecen casi por completo. Se sabe que la magia es cosa habitual entre ellos, pero no se trata de la Alta Hechicería que los reyes ilenos dominan, si no algo más sutil y atado a la tierra. A pesar de todo, sus rasgos siguen resultando extranjeros para los erenos, pues se han mantenido muy aislados. Sus orejas siguen gozando de cierta punta, sus ojos son más oscuros de lo normal, algunos casi negros, y sus cuerpos más esbeltos. Los elfos han perdido buena parte de la altura que identificaba a los ilenos, y rara vez pasan del metro setenta. 

Los elfos que viven en la linde del bosque suelen ser más fáciles de tratar, y resultan bastante civilizados. Sin embargo, cuanto más se adentra uno en el bosque, más salvajes resultan, y se dice que en el corazón mismo del bosque hay tribus de elfos que apenas se distinguen de animales. 

Los ilenos, por otra parte, han cambiado mucho en sus mil quinientos años de historia. Ilendirion se alza como una de las ciudades más bellas del mundo, y sigue estando gobernada por un rey y un senado (poder ejecutivo y poder legislativo, respectivamente). Los ilenos, sin embargo, han cambiado casi más que los elfos debido a sus tratos comerciales con todos los pueblos de Era. Aunque la realeza y la aristocracia intentan mantener un linaje "puro" y se dan ciertos aires de superioridad, hasta ellos se dan cuenta de que poco queda ya de lo que una vez fue la "raza pura" ilena. Prácticamente toda la población ilena tiene sangre de otras gentes de Era (particularmente Ventedios y Eleterios), y en muchos es difícil ver ya los rasgos que en su tiempo fueron característicos de los llegados de otras costas. Aún así, los ilenos siguen teniendo fama de misteriosos, exóticos, hechiceros y hábiles comerciantes y diplomáticos, así como de artistas.
Así...
...se los imagina la gente

La esclavitud sigue siendo legal en Ilendirion, aunque una práctica cada vez menos común. Los esclavos son artículos de lujo que solo los más pudientes se pueden permitir, y a los que tratan con respeto. Un esclavo de un hombre poderoso tiene hoy en día un estatus más alto que un hombre libre cualquiera. A pesar de todo, este rasgo de su cultura distancia a los ilenos de otras culturas erenas como los valenses, los delineses o los ymerios, que a menudo los consideran decadentes y prepotentes. Sus relaciones son sin embargo estupendas con los eleterios y los ventedios (a pesar de que estos últimos detestan la esclavitud), pues los tratos comerciales con estos son constantes.

Cuando pueden ser más bien así.