martes, 17 de febrero de 2015

La Orden de Plata, Presentación

Esta es una idea inspirada por Pedro Arnedo.

La Orden de Plata es una organización que se dedica a luchar contra los horrores sobrenaturales del mundo, defendiendo a los humanos de las criaturas y amenazas del más allá (y del más acá, que llegan de todos lados). Sus miembros reciben el nombre de Caballeros de Plata, y su identidad es secreta. Aunque defienden ser una organización mundial, lo cierto es que su presencia es casi exclusiva de occidente, pues tanto en Asia como en África, Oriente Medio o Sudamérica existen organizaciones similares que se encargan de la seguridad sobrenatural. 

Sus fondos vienen mayormente de donaciones, tanto de gobiernos como de grandes empresas y particulares. La Iglesia católica suele ser la más generosa en estos asuntos, por lo que no es de extrañar la influencia que posee en la organización. Todo el mundo sabe que existen, aunque el emplazamiento de sus bases (llamadas Cantones) y muchos de sus miembros sean secretos. Lo cierto es que a pesar de su fama e influencia (similar a la de una pequeña nación) sus operativos son escasos. Los Cantones suelen estar situados en grandes ciudades y capitales, aunque se mantienen pequeñas bases (Fortalezas) en los sitios más dispersos como una medida de seguridad. Cada Cantón tiene bajo su protección un área de amplitud variable (en Europa cada uno tiene a su cargo un país, más o menos, mientras que en los Estados Unidos cada Estado posee el suyo), y cada Cantón posee una media de doce Caballeros. Pero la organización no está solo formada por Caballeros, evidentemente. Toda clase de Siervos sirven a la Orden de Plata, ya sea como espías, transportistas, procuradores, vigilantes o incluso como servicio de limpieza. Cada Cantón puede tener una red de más de un centenar de Siervos, de los cuales seguramente menos de media docena tengan contacto con la base en sí.

El mayor poder de la Orden de Plata reside en sus capacidades sobrenaturales, necesarias para hacer frente a las amenazas que se les presentan. Cada Caballero recibe una espada encantada de plata al realizar su juramento (aunque no muchos sepan usarlas con propiedad) y además se les adiestra en la utilización de Arcanos, como llaman a la magia. La naturaleza de los Caballeros es de lo más diversa. En general se les exige un mínimo de entrenamiento de combate, junto con conocimientos y méritos de diverso tipo. Algunos Caballeros se centran en luchar de forma directa contra las amenazas sobrenaturales, otros en el estudio de las mismas y los Arcanos, algunos en la obtención de recursos para poder combatirlas... En general la Orden da un amplio margen de maniobra a sus Caballeros. Cada Cantón está regido por un Caballero Comandante, y sobre todos los Cantones está el Cantón Argénteo, formado por cinco miembros, que son el Alto Mando de la Orden de Plata, encargados de organizar las operaciones oficiales, monitorizar los Cantones y gestionar los recursos. Sus nombres e identidades son siempre secretas, y nadie conoce el emplazamiento del Cantón. Algunos dicen que ni siquiera se encuentra en este mundo. A los cinco miembros del Cantón Argénteo se los conoce como los Grandes Maestres. Por lo demás no hay más rangos dentro de la Orden de Plata, aunque es lo habitual que se les tenga en mayor consideración a los veteranos.

Además de sus responsabilidades ya mencionadas (la defensa de la gente contra lo sobrenatural) los Caballeros deben cumplir también un código de caballería. Este código obliga al Caballero a prestar siempre ayuda a los necesitados, defender a los inocentes, respetar la autoridad local, cumplir las órdenes dadas por sus superiores y demás. Se supone que los Caballeros no son tan solo soldados, deben ser un ejemplo, una inspiración para todo el mundo. Cualquier Caballero que deshonre el código será expulsado de la orden, y en casos extremos se le dará caza. Entre sus prohibiciones más estrictas están las del trato con seres de otros mundos y la práctica de Arcanos más allá de los permitidos por la Orden. Sin embargo, la primera de estas restricciones (la del trato con seres mágicos) es cada vez más flexible, ya que a menudo es necesario el trato con los mismos para obtener información o recursos imprescindibles para la Orden o para resolver una misión. De todas maneras, muchos Caballeros consideran este Código unas meras "directrices", y lo ignoran de forma casi constante. Dado que encontrar gente con el talento necesario para convertirse en Caballero es siempre complicado, por no hablar de la cantidad de recursos que se invierten ene su entrenamiento, los Grandes Maestres suelen ser permisivos con este asunto siempre que no se convierta en un escándalo o la violación del código resulte ya excesiva.

Bueno, creo que como toma de contacto sirve. En la siguiente entrada hablaremos de sus capacidades y las amenazas más frecuentes a las que hacen frente, además de las Espadas de Plata, sin duda su símbolo más distintivo.