lunes, 30 de junio de 2014

Carrusel rolero: Mi último personaje - y volvemos

Este tema me da mal fario y me obliga a escribir con los dedos cruzados (lo cual tiene mérito), porque quiera Eru que jamás haya un Último Personaje. Pero a todos nos llega la muerte.



Si tuviese que jugar con un Último Personaje, supongo que querría que fuese un personaje que me resulte cómodo, con el que me encuentre a gusto y con el que disfrute como un enano. Esto me resulta especialmente fácil con personajes radicales, entregados por completo a una causa, así que un personaje Legal tendría que estar en la lista, muy probablemente. Aunque de vez en cuando disfruto con personajes algo más egoístas, son los entregados los que más me llaman, los que serían capaces de sacrificarse por los demás sin dudar un instante. Los héroes. Así que tendría que ser un héroe, de alineamiento Bueno. Aunando con lo de entregado a una causa y demás, creo que un paladín tendría bastantes papeletas. Pero también me han gustado siempre los magos, ¿un hechicero blanco, o un clérigo, tal vez? Un guerrero arcano, que mezcle algo de poder arcano con fuerza marcial sería también un buen punto medio. Pero el paladín, como digo, tiene bastantes papeletas. Un paladín de lo salvaje también me llama mucho (un druida bárbaro o algo parecido), pero eso ya sería caótico neutral.

Por supuesto querría jugarlo durante mucho tiempo antes de terminar con él (no en vano va a ser El Último), pero con los héroes eso suele ser un poco difícil... Tendría que jugarlo en una campaña, una como dios manda, de uno o dos años por lo menos, con una historia trepidante y llena de momentos épicos. Eso también implica por supuesto la ambientación y el sistema. Como ambientación lo tengo bastante claro: fantasía épica. Hay algo especial en machacar orcos y ser asado por dragones. Como ambientación en particular, pues creo que me gustaría una de carácter libre, de esas en las que metes cualquier cosa por el simple hecho de que te apetece y nunca chirría con la ambientación. Como sistema ya es algo más complicado. Entre los primeros de la lista están Nsd20 y Pathfinder. Vamos, que tiene que haber un d20 de por medio. Nsd20 me permitiría crearme un personaje mucho más ajustado a mis caprichos, en un entorno más realista, haciendo más hincapié en la narrativa (lo de las Complicaciones da mucho juego, y los puntos de acción también) y con una evolución del personaje más gradual.

Con Pathfinder conseguiría un avance mucho más rápido en poder. En Nsd20 empiezas con el equivalente a un nivel 5 y tras un año de campaña puedes estar con un nivel 8, más realista todo, más ajustado, mientras que con Pathfinder en un año puedes pasar tranquilamente de nivel 1 a 12 (y eso sin hablar de los objetos mágicos...). ¿Qué quiero entonces, una campaña donde me enfrente a todo tipo de criaturas extrañas en una extraña, pero emocionante y muy divertida escalada de poder, o enfrentarme a unos enemigos que me seguirán ofreciendo un desafío incluso llegando al final de la campaña? Ay, difícil decisión. De momento dejémoslo en que quiero un d20 de por medio.

Tampoco hemos hablado de la raza del personaje, ahora que lo pienso. Ni elfos ni enanos me llaman, los humanos serían una interesante posibilidad, así como troloides, dracónidos u hombres gato... Un kobold paladín también suena interesante, para qué negarlo. Pero no, quedémonos con alguna de las grandes razas. Supongo que para coger el último personaje me gustaría llevar algo medianamente exótico, así que que probablemente un troloide o un dracónido serían buenas opciones (un hombre gato paladín no me suena tan bien). Aunque los semiorcos o los forjados también me gustan mucho.

Creo que esas serían mis elecciones, así que nos quedaría un paladín, vamos a decir por quedarnos en la mitad, de raza humano (que así además encaja en cualquier ambientación) enfocado al combate cuerpo a cuerpo, digno y honorable que lucha por la justicia mientras trata de evangelizar a todo bicho viviente que se le pone a tiro. Con una buena cantidad de puntos en habilidades sociales como diplomacia, intimidar, averiguar intenciones o interpretar, líder de ejércitos, buenazo y algo ingenuo, convencido de que hay bien en el fondo del alma de cada persona, montando un brioso corcel, siempre al frente de todas las cargas. Y con una muy breve esperanza de vida.

La otra opción, sería un mago (un hechicero casi mejor) enano especializado en evocación y abjuración, erudito sesudo, de carácter explosivo, algo paternalista y que maneja un martillo pesado, por si acaso un orco se le acercara demasiado. De barba requemada por el uso de la magia, cosa que es constante motivo de vergüenza (por si lo de usar magia no fuera ya bastante). Y con una jarra de cerveza en la mano, a poder ser.

¿Cuál sería vuestro preferido, a quién preferirías llevar con vosotros en un grupo de aventureros?