lunes, 17 de noviembre de 2014

Desafío 30 días: 16 y 17

¿Aventuras libros de ambientación u otros suplementos?

Pues un poco de todo. Soy de la idea de que todo buen libro de ambientación debería venir con una o dos aventuras para ejemplificar lo que en ellos se explique, y por otra parte una aventura siempre es una guía del lugar donde transcurre. Por ejemplo, Rise of the Runelords es una campaña, pero jugándola (y gracias a los apéndices) llegas a conocer estupendamente la aldea de Punta Arena y alrededores, además de otros lugares que no mencionaré por no hacer spoiler. 

Otros suplementos son siempre útiles para extender la experiencia de juego con nuevas opciones de magia, de equipo y lo que se le ocurra a uno, pero por ejemplo es habitual en libros de ambientaciones que se meclen con ellos algunos de estos aspectos propios del mundo, como un bestiario, objetos de equipo y armas habituales de ciertas regiones etc. Aunque para sistemas más genéricos, casi prefiero un suplemento más general, para poder construir con las herramientas que me ofrecen lo que me apetezca. En el Anillo Único, por ejemplo, prefiero de lejos suplementos de ambientación, que es lo verdaderamente importante en el juego.


¿Cómo te preparas para la sesión? ¿Tienes trucos, manías?
Siempre he sido de los que se preparan poco la sesión de juego, aunque últimamente esto esté cambiando un poco. No prepararte mucho una sesión es fácil con juegos de mecánica ligera, pero imposible si pretendes jugar a, digamos, Pathfinder. Por eso me gustan tanto las aventuras ya hechas para este juego, me ahorro una cantidad enorme de trabajo. Por norma general escribo una línea de eventos, y decido qué va a ocurrir sin la intervención de los personajes. Luego, en base a su intervención, ajusto los eventos. Preparo algunas estadísticas, consulto criaturas y poderes que vayan a aparecer, creo una lista de nombres (algo que me ha sido de mucha utilidad) para no parar la partida improvisando un nombre, y así consigo que todos los personajes, aunque me los acabe de inventar, parezcan reales. Aunque a veces me olvido de la lista, y malo como soy inventando nombres se me nota enseguida. 

Manías no creo que tenga ninguna... procuro usar siempre el mismo juego de dados cuando dirijo, y antes de empezar, cuando estamos ya todos reunidos, me gusta tomar una cerveza o un café antes de ponernos manos a la obra. Suelo ir andando hasta el local, para ir despejando la cabeza y planeando los últimos detalles de la partida. Y si la aventura a jugar está escrita, siempre me la releo antes de dirigirla, para tenerla fresca.