martes, 4 de noviembre de 2014

Desafío 30 días: Día 4

¿Qué consejo le darías a un máster que va a dirigir su primera partida?

Cárgatelos a todos. Sin contemplaciones. Así aprenderán a respetarte.

No, es broma. Creo que a la hora de ir a dirigir tu primera partida lo más importante es ir sin un plan definido. No escribas una historia y vayas a dirigir con la intención de que los jugadores la escriban al pie de la letra. No te sobreesfuerces intentando crear el relato más épico de la historia. La epicidad llega sola. Un día Bilbo salió por la puerta de su casa prácticamente con el pijama puesto y de repente se las está viendo con trols, arañas, orcos y un dragón. 

Ese fue mi primer error al dirigir, y es un error de primera categoría. Te obsesionas con lo que tú crees que debería ser la historia y al final no disfrutas de lo que está ocurriendo en la mesa, que a menudo será incluso mejor que lo que tenías preparado. Las cosas deben fluir, lo que ocurre en la partida debe resultar natural, un evento sucederse detrás de otro sin andar empujando a los jugadores con una vara (o al menos que ellos no lleguen a ver nunca la vara). 

También le diría que hablase con los jugadores y dejase un par de cosas claras. Para empezar la colaboración. Aunque no debas forzar la historia, sí que debes plantar una serie de condiciones (como expliqué hace un par de entradas) que ellos aceptan. Si vas a dirigir una partida de fantasía, no querrías que uno de los personajes llevase un nombre como Michael McBoss, por ejemplo, y que se dedique a ir por ahí con gafas de sol. Lo siento pero no es el ambiente. 

No es TU partida, es la partida de todos, y eso significa que ellos también tendrían que trabajar para que fuese una buena partida, al contrario de lo que muchos jugadores pueden pensar.

Y este consejo se une con el tercero y último: Debes tener claro, y los jugadores deben tenerlo claro también, que TÚ NO ERES EL ENEMIGO. Esto no es una competición, tu objetivo no es matarlos ni ponerles desafíos que no puedan superar, ni el de ellos humillar a tus pnjs o demostrar que son más listos que tú al superar los desafíos. Nadie gana nada con eso. Tú no les pones las cosas difíciles o haces aparecer enemigos tochos porque seas el enemigo. Si no lo haces no hay juego. Y si fueses el enemigo, podrías acabar con ellos cuando te diese la real gana. Pero no lo eres. Eres un jugador más, con bastante más responsabilidad, eso es cierto. Pero con la posibilidad de pasártelo incluso mejor.

Algunas ideas habría que detallarlas más pero creo que esta sería mi charla prepartida para un máster novato.