jueves, 14 de febrero de 2013

Aquelarre: Apocalipsis

Un juegazo en toda regla.
Es un hecho probado y evidente que siento una profunda fascinación por el género postapocalíptico (y si hay zombis ya me pierdo en un mar de aterrado placer).

Aquí presento una idea para una ambientación alternativa de Aquelarre (ojo, sigue transcurriendo en la península y en la época medieval) algo más fantástica. Es puro hobby, y la verdad es que apenas es el concepto; si veo que gusta o pienso que podría resultar de interés quizá profundice algo más.

Allá va:

Aquelarre: Apocalipsis

Tal y como muchos esperaban, en el año 1000 d.C. llegó el Apocalipsis, el Día del Juicio.

Las puertas del Infierno fueron abiertas y los 8 Demonios Superiores junto a sus huestes comenzaron su asalto a la Creación.

El caos fue completo e inmediato, y sin duda hubiese llegado el fin de los hombres de no ser por un suceso que resultó tan inesperado como perturbador. Lucifer, Amo de los Infiernos, el Primer Caído, el Señor del Mal, sacrificóse para salvar a la humanidad, utilizando su ser para sellar nuevamente las Puertas del Infierno.


Lucifer había sido el primero en prever la traición de los Caídos, pues su esencia era casi la misma de Dios (Lucifer no fue creado por Dios, si no que era consecuencia de Su existencia), aunque esto nadie lo sabe. Algunos conjeturan que Luzbel (nombre original de Lucifer) es una parte independiente de la consciencia divina. Conociendo lo que iba a ocurrir, se unió a las filas de los Rebeldes y Cayó, por amor a los hombres a los que admiraba y había visto crecer, pues sabía que si los Caídos tomaban el Poder, su destino sería el de sacrificios y esclavos. 

Dios carece de consciencia, es una fuerza, un Ser, un Todo. Los Rebeldes pretendían tomar este Todo para usarlo, en lugar de dejarlo Ser (los ángeles no son sirvientes, son Guardianes, Mensajeros y Sacerdotes que leen en Dios). Luzbel se unió a ellos y sin que se enterasen entorpeció sus planes quedando aún así como su líder. Hizo esto para poder Actuar, pues los ángeles no tienen este derecho, se limitan a observar.

Lucifer (ahora este era su nombre) sabía que los Caídos intentarían esclavizar la Creación en un futuro, muy probablemente por otras vías, por lo que se declaró Amo de los Infiernos y desde el dolor y las sombras, con su disfraz de Satanás (El Aversario), vigiló a la Creación, a los demonios y a los hombres, por los que sentía genuino amor.

Pero el conocimiento del momento en el que los demonios atacarían la Creación le fue vedado, y los demonios no le avisaron. No se sabe por qué; quizá no confiaran en él, quizá le habían descubierto, o puede que pensaran derrocarlo.

Lucifer tuvo que actuar a la desesperada para salvar el mundo, pero lo logró.

Ahora sufre el Tormento equivalente al que sufrió Jesús en la Cruz, por toda la eternidad, pero lo resiste sin remordimiento, pues sabe que con ello ha salvado la Creación.

Si lo hago yo, hay zombis.
Aún así no todo se salvó. El paso entre el Infierno (y otros Reinos) y la Tierra es ahora más fácil que nunca, la magia se ha vuelto mucho más presente, aún hay demonios y otros seres malignos en la Tierra que quedaron encerrados y algunas de las almas de los muertos que había en el Infierno escaparon, ahora enloquecidas por los tormentos allí sufridos, ocupando cadáveres y viejos huesos.

Ha surgido también una nueva religión, el Lucerismo, en la que se diviniza a Lucifer (no a Satanás, que era su disfraz como Maligno), y aunque la Iglesia lo considera herejía, lo cierto es que gana fuerza a pasos agigantados. Aún con todo, la Iglesia volvió a introducir a Luzbel entre los ángeles como Patrón del Sacrificio, y los islámicos comenzaron a llamarlo "El Escudo de Alá".

La Iglesia ha perdido mucho poder en las zonas más agrestes (como la franja cantábrica, donde las viejas tradiciones recuperan su fuerza), mientras que en otras, especialmente las más civilizadas, su presa sobre el territorio se ha endurecido hasta límites inhumanos. Mantienen a la población aterrada y sumisa, pues insisten en que solo ellos y su fe les mantienen a salvo de los muchos horrores que aún pueblan el mundo... o de un nuevo Juicio Final.

En general, las comunidades se han aislado aún más. La xenofobia propia de la Edad Media se ha visto intensificada por el miedo a lo sobrenatural, y las minorías como los judíos sufren una persecución aún mayor si cabe. De hecho, pocos quedan ya en la Península. La mayoría emigró a los países del norte o a Al-Ándalus, donde son mejor recibidos, o se convirtieron al cristianismo.

Los distintos reinos se hayan en un estado de guerra casi constante, ya sea contra sus vecinos o contra bandidos, criaturas, rebeliones o cualquier otro de los muchos peligros que recorren el mundo tras el Apocalipsis. Aún así, las guerras a gran escala no son tan habituales, pues todos los reinos sufren un marcado desgaste, y la mayor parte de las guerras son entre nobles menores.

Una puerta al Infierno

Las Cruzadas se dirigen ahora contra cualquier mal sobrenatural (contra cualquier cosa sobrenatural, más bien), y aunque la guerra contra los musulmanes no se ha detenido del todo, se ha llegado a una frágil tregua que amenaza con venirse abajo en cualquier momento, pues la Iglesia sigue gritando al pueblo que es la presencia de los herejes lo que causó la apertura de los Infiernos, a pesar de que continuar con la guerra podría tener nefastas influencias sobre los ya agotados reinos de la península.

También hay personas que caen bajo el influjo demoníaco y conspiran para aumentar la influencia infernal sobre la Tierra. Una pequeña región al sur, en la frontera con el reino musulmán, fue completamente corrompida por las fuerzas malignas, sumiéndose en un estado completamente anárquico en el que unos cuantos caciques subyugan a la gente entre matanzas y torturas. Estas tierras se llenan de demonios, espectros y monstruos peores. Los niños nacen deformes, algunos con marcas de animales, demostrando cuando crecen una malicia y crueldad par a sus siniestros amos.

Un poco del palo de los de aquí arriba

Muy al Norte de Europa (de Germania para arriba) la cosa no pinta tan mal, al igual que en buena parte de África y más allá de Oriente Medio. Pareciera que la zona más afectada haya sido la del Mediterráneo.

La Traición de Satanás (la segunda ya) ha dejado un vacío en la jerarquía del Infierno que es causa de tensión entre los demonios. De momento los 8 Demonios Superiores no lo mencionan mucho y se mantiene una tensa paz, aunque saben que tarde o temprano deberán abordar el asunto. En secreto, todos han puesto sus planes en marcha.

Desde el Apocalipsis, una nueva estrella brilla en el firmamento, más brillante incluso que Venus y completamente roja. Muchos dicen que es el cuerpo de Lucifer.