lunes, 4 de febrero de 2013

La campaña de Galería de Vientos

Actualmente estoy dirigiendo una campaña con el sistema de El Reino de la Sombra ambientado en una visión algo más fantástica de Era, pero con la que comparte prácticamente todo. De hecho, algunos jugadores me han expresado sus deseos de pasar el mundo completamente a la Era de mis relatos.

Uno de los personajes es Elam Vilagris, tercer hijo (el primero varón) de la casa de los Vilagris, gobernantes de la ciudad de Galería de Vientos, así llamada por situarse sobre una colina enteramente excavada en el interior con cientos de galerías y túneles, algunas incluso anteriores a la llegada de los dominitas (los habitantes de la región de las Ciudades Dómine). El caso es que Galerías (así llamada la ciudad comúnmente) es un antro de depravación y libertinaje, donde la corrupción está a la orden del día en todas sus formas. Es también famosa por ser un lugar de lo más adecuado para cualquier artista que trate de conseguir fama, pues son muchos los mecenas que buscan al próximo gran talento.

A pesar de esa corrupción, los Vilagris son los gobernantes absolutos de la ciudad, vivo reflejo de la población que gobiernan. Siempre talentosos, ingeniosos y mayormente depravados, desde su conquista de la ciudad hace cinco generaciones, su férreo puño no se ha aflojado ni por un momento sobre el resto de las casas. Todos los que de una manera u otra han planeado una traición contra ellos han acabado muriendo poco después, por enfermedad o accidente (ejem...). Nunca han sido una fuerza militar a tener en cuenta, y sin embargo su amplia red de información y sus hábiles agentes (muchos de la propia familia) han mantenido el estatus de la casa intacto y a sus enemigos lejos. Cierto que su influencia no llega mucho más allá de sus murallas, pero igual de cierto es que tampoco tienen demasiado interés en esos territorios.

Lethalon, en honor a un viejo pj al que dirigí
La campaña da comienzo con la noticia de que un legendario ladrón elfo, Lethalon, ha asaltado la mansión Vilagris, torturado brutalmente al patriarca, asesinado a la mitad de la guardia, robado todas las joyas que había a la vista (y las que no estaban tan a la vista también). Lo cierto es que había sido invitado en calidad de huésped, pues pretendía conseguir un mecenas para la publicación de un libro con sus aventuras, pero por algún motivo los Vilagris los capturaron mientras estaba borracho y lo encerraron en las mazmorras. Lethalon logró escapar esa misma noche, y se tomó su venganza a conciencia.

Lo que no se sabe es que con él se llevó el manuscrito de sus aventuras junto a un misterioso libro titulado "El Libro de las Almas Oscuras", y que los Vilagris, por algún motivo, están dispuestos a recuperarlos como sea.

Elam fue encargado de esta tarea, junto a Raxel Jeroi "Ojodorado", un bribón ventedio armado con una exótica espada que había recorrido las aguas de medio mundo, y que ya había estado en alguna que otra ocasión a sueldo de los Vilagris, y Asmodeo Monóstatos, aprendiz de mago de los Vilagris, de mente aguda y sonrisa inquietante. Les acompañó también Belladona Forja, una mediana que había abandonado su hogar para seguir a Elam, y a la que este utilizaba en calidad de espía y agente personal, aún algo ingenua y con ideas quizá en exceso alocadas.

Tras algunas dificultades, un par de sangrientos interrogatorios, una venganza y el "requisamiento" de un barco (Galería de Vientos se alza junto a un amplio lago), se reunieron con Lethalon, y este, harto de las persecuciones accedió entregarles el manuscrito a cambio de que le dejasen tranquilo para siempre.

No hay duda, por aquí han pasado unos PJ´s
Aunque no eran exactamente las órdenes que había recibido, Elam entendió que Lethalon era aún un enemigo demasiado poderoso para ellos (y lo más importante, demasiado ágil; podría desaparecer sin demasiados prblemas), por lo que accedió.

Pero a su vuelta le esperaba una sorpresa: su padre había muerto, aunque el día anterior parecía estar en vías de recuperación, y ahora su madre gobernaba la casa. Una madre que tenía un aspecto muy desmejorado, actuando de forma mecánica, y que, tras hacer entrega del manuscrito y el libro, no dudó en encerrar a su propio hijo y a sus acompañantes en las mazmorras.