miércoles, 29 de enero de 2014

Los animales de Dios y del diablo, un cuento de los hermanos Grimm

Los cuentos de los hermanos Grimm forman uno de los pilares de mi infancia. Resulta sumamente interesante releérselos cuando uno alcanza ya cierta madurez (como todos los buenos cuentos), pues uno advierte temas y metáforas que se le escaparon a más temprana edad. 

Estaba hojeando un libro que tengo con las obras completas de los hermanos Grimm cuando me he encontrado con este breve cuento, estoy seguro que prácticamente desconocido, que me ha hecho mucha gracia y que a continuación voy a compartir con vosotros. 

Los animales de Dios y del diablo
J. L. y W. K. Grimm

Dios Nuestro Señor, cuando creó a todos los animales había elegido a los lobos para que le sirviesen de perros, pero se olvidó de la cabra. Entonces el diablo decidió hacer una de las suyas, y también quiso crear; y creó a la cabra con un largo y delgado rabo.

Cuando las cabras salían a pacer al campo no era raro que quedaran prendidas del rabo en los zarzales; entonces tenía que venir el diablo a desenredarlas con mucho trabajo, lo que acabó por sacarle de sus casillas; y sólo les dejó un muñón, tal como se ve hoy día.

Luego las dejó solas paciendo tranquilamente, pero Dios Nuestro Señor observó cómo muy pronto o roían un fecundo árbol o destruían las exquisitas vides o echaban a perder otras plantas delicadas. Y se entristeció tanto que, movido de su bondad y misericordia, azuzó sus perros contra ellas, y desde entonces despedazaron a las cabras según las iban encontrando. Cuando el diablo se enteró, fue a ver a Dios y le dijo:
- Tus criaturas despedazan a las mías.
- ¿Por qué las hiciste para el mal? - replicó el Señor.
- Tuve que hacerlo - dijo el diablo - ; como mi ser tiende al mal, mi creación no podía tener distinta naturaleza. Habrás de pagármelo caro.
- Te pagaré cuando caigan las hojas de las encinas. Ven entonces, que tu dinero ya estará contado.

Cuando las encinas perdieron sus hojas se presentó el diablo a reclamar lo debido. Pero el Señor dijo:
- En la iglesia de Constantinopla hay una encina muy alta que todavía conserva todas sus hojas.
rabiando y lanzando juramentos se fue el diablo a buscar la encina; seis meses erró por el desierto antes de encontrarla, y cuando volvió todas las que había dejado peladas estaban de nuevo plagadas de hojas verdes. Entonces tuvo que renunciar a cobrarse la deuda y, en un arranque de ira, sacó los ojos a las cabras que quedaban y les puso los suyos propios.

Por eso todas las cabras tienen ojos de demonio y el rabo cortado; y por eso le gusta tanto al diablo encarnarse en ellas.
(Título original: Des Herrn und des Teufels Getier)


Hay bastantes cosas que dan qué pensar en el cuento.Para empezar, yo tengo la teoría de que el diablo les puso sus ojos a las cabras por el remordimiento de haber dañado a sus creaciones. A continuación, cómo Dios, movido por la "bondad y misericordia" no duda en masacrar a una raza distinta por el mero hecho de no pertenecer a sus creaciones, a pesar de ser seres sintientes. También sorprende el hecho de que el lobo no sea representado, por una vez, como el malo, si no como el servidor de Dios, algo que choca fuertemente con el imaginario popular. 

Esto no tiene nada que ver con el rol ni nada, pero espero que lo hayan disfrutado igualmente. Ya se sabe, en los peregrinajes encuentra uno de todo, no toda la fruta iba a ser del mismo árbol.