lunes, 20 de enero de 2014

Sobre polémica y edades de oro

No me suele gustar la polémica, me pone de mal humor. Pero creo que en esta ocasión voy a participar en la que ha surgido a raíz de una entrada publicada en uno de los muchos blogs de la rolesfera, que imagino que todos los aquí presentes habréis visto ya en G+ y redes sociales en general hasta la saciedad. Procuraré ser breve.

Ciertamente, se ha estado utilizando el término Edad de Oro con mucha ligereza. Es evidente que hemos tenido un resurgir, una renovación del producto rolero nacional, pero dudo mucho que pueda considerarse una edad de oro, ni mucho menos, teniendo en cuenta las muchas faltas que estas publicaciones han cometido. En lugar de buscar una nueva perspectiva, un avance social en sus juegos que nos conciencie de algunas incómodas realidades que vivimos en nuestra sociedad y a menudo (demasiado a menudo) en nuestras mismas mesas de juego, se han dedicado a repetir, una y otra vez, el mismo error, justificándolo luego con excusas de carácter histórico, tradiciones, o diciendo que los hombres no salen tampoco mejor parados en las ilustraciones. Excusas, cualquiera con dos dedos de frente vería que no es lo mismo.

Porque en las ilustraciones los orcos y otras desamparadas goblinoides aparecen en un frenesí de batalla nada natural, con los rostros desfigurados, sin duda estado causado por el terror que su frágiles corazoncitos deben sentir en ese momento, a menudo obligados a ver cómo sus camaradas son masacrados por ese hombre (término que a menudo se utiliza como sinónimo de humano) que con un armamento muy superior acaba cruelmente con las vidas de los goblinoides. Porque así son representados, cuando es el humano el que se enfrenta a las pobres criaturas se le muestra siempre dominando la situación, con una pose y una presencia que no puedes si no pensar que se trata de algún tipo de grandioso héroe erradicando el mal con su espada. En cambio, los goblinoides mostrados en batalla, como he dicho antes, no salen tan favorecidos. Bocas espumeantes, ojos inyectados en sangre, armas en pésimo estado, como si no tuvieran ni las más mínimas nociones de cómo encargarse del mantenimiento de su equipo. Los ilustran como asesinos, cuando son lo mismo que los humanos: guerreros.

Ya ni mencionar el tratamiento que se les da en el ámbito de lo ético. Nosotros, en nuestra irreflexión, no nos paramos a pensar en los falaces argumentos que nos ofrecen y corremos alegres a masacrar a las míseras criaturas, que luchan desesperadas por defenderse solo para acabar retratados como bestias sanguinarias. Desde Peregrino en Cäea queremos terminar con este genocidio. Respondiendo a la llamada del Poderoso Crom damos el primer paso hacia una lucha que no dudamos resultará ardua, pero que, estamos convencidos, merecerá cualquier sacrificio necesario, todo sea por otorgar su justa diginidad a estos seres no tan distintos de nosotros. Con el objetivo de coordinar y aunar los esfuerzos de todos aquellos comprometidos con esta justa lucha, hemos creado el OSGO (Organización por la Salvación de los Goblinoides y Orcoides), que a partir de ahora luchará sin descanso contra la gobofobia imperante en esta sociedad.

No más muertes sin justicia, no más aldeas arrasadas ni territorios invadidos. Uníos al OSGO, salvad a los goblinoides.