martes, 9 de septiembre de 2014

Espadas de Robleda: Caza de trols VI (y final)

La batalla había terminado, y todos estaban cubiertos de heridas y magulladuras.

            - ¿Lo veis? Mucho más sencillo que tener que buscarlos uno a uno. - dijo Grom, ufano. Los otros no le dirigieron más que una hosca mirada. 

Entraron en la caverna con gran cuidado, tratando de no resbalar sobre el húmedo y desigual suelo. Encontraron que había partes que habían sido allanadas con torpes trabajos de cantería, tablas y barriles dispuestos como si de mesas se trataran y piedras talladas que parecían servir como fichas de alguna clase de bárbaro juego. Por todo el suelo había arrojados restos de animales, la mayoría pequeños tales como conejos, ratas, pájaros y demás, pero, afortunadamente, ni rastro de humanos. Había también una corriente de agua que los trasgos parecían haber estado usando como letrina, y que dejaba patente su escasa puntería. No se demoraron demasiado allí.

Ya se encontraban cómodos, antorchas en alto, pues no habían encontrado más trampas y parecía claro que no quedaba nadie en casa, cuando escucharon un hondo bostezo, seguido del grave retumbar de unos pasos que hacían temblar la caverna entera.

            - Demonios... - murmuró el elfo.

El rugido de la criatura al detectar el olor de los intrusos (una proeza notable teniendo en cuenta el hedor imperante) casi los dejó sordos. A continuación los pasos comenzaron a sucederse con mayor rapidez y violencia, haciendo que esquirlas de piedra cayesen del techo y las estalactitas de mayor tamaño temblasen. Apenas tuvieron tiempo los aventureros para prepararse cuando el trol más grande que habían visto hasta la fecha acudió doblando un recodo, las enormes zarpas alzadas, la boca abierta mostrando sus mortales colmillos, dispuesto a hacer pedazos a las frágiles criaturas que habían invadido su guarida y matado a sus siervos. El elfo logró disparar una flecha antes de que el trol llegase hasta ellos, pero fue escaso el daño que produjo, y que sanó con rapidez. El trol se abalanzó sobre Al-Tazad, que se había dispuesto en primera línea, haciendo crujir su escudo, su armadura quedando hendida por la violencia de las garras del monstruo. Reaccionaron los guerreros lanzándose a la carga, cubriendo el cuerpo de la criatura de cortes y contusiones, que para su espanto sanaban casi al instante. Pero Ozymandias no había estado ocioso. Tomando un vial de aceite, lo arrojó contra el trol, que quedó empapado. La criatura debió sospechar al momento el plan del mago, pues trató de abalanzarse sobre él para evitar que volase la antorcha. El golpe abrió el hombro del hechicero, que a pesar del dolor aún tuvo fuerzas para golpear a su enemigo con la antorcha. Hubo suerte, el aceite prendió, y las heridas de la criatura se quedaron donde estaban mientras Grom y Al-Tazad, apoyados por Lethalon en la distancia, abrían heridas por todo el cuerpo del monstruo.

Aunque sufrieron graves heridas y el trol se defendió con la violencia y la desesperación propias de una bestia acorralada, prevalecieron las Espadas de Robleda al final. Grom cortó la cabeza del trol, decidiendo llevársela como trofeo, mientras los demás curaban sus heridas lo mejor que podían y se felicitaban por haber sobrevivido a tan difícil combate. Dentro de la caverna hallaron el lecho del trol, y encontraron que junto a él se apilaban todas las cosas de valor que los trols y su banda habían rapiñado de los alrededores. No era un gran tesoro, cierto, pero serviría para mantenerlos durante un tiempo, quizá para comprar alguna poción.


La cabeza fue expuesta a los habitantes de Villanías, que aplaudieron emocionados las valientes acciones de sus salvadores. Isidro les hizo entrega de la recompensa que les había prometido, y entre esto y lo que Camil Hojafuerte les había prometido, vieron los personajes que esta aventura no había sido en balde. Que están muy bien los aplausos y la gloria, pero que estos no pagan las copas ni el acero.

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Con esto terminamos el primer capítulo. He sido un poco inconstante, lo sé, pero es lo que tienen los exámenes de recuperación, te mantienen ocupado. Pretendo seguir con la historia, haciéndolo mejor si es posible, pero se trata de algo secundario, tengo mucho trabajo ahora mismo entre la uni, el blog y un proyecto de carácter realmente importante y naturaleza vinculante, así que no os extrañe que no salgan a menudo o que haya temporadas en las que parezca que se me ha tragado la tierra.