martes, 13 de mayo de 2014

Conjuros con Esencia para la Marca del Este

Estoy preparando algo guay para celebrar mi nombramiento como Guardián de la Marca, pero mientras llega os voy a quitar un poco el apetito con esto.

Los magos emplean Esencia para lanzar sus conjuros. Cada nivel del conjuro es 1 punto de Esencia, por lo que un conjuro de nivel 3 costará 3 puntos de Esencia (3 pE). Los puntos de golpe del mago pueden también emplearse como puntos de Esencia en caso de necesidad.

Un mago puede acumular más o menos Esencia dependiendo de su nivel y su puntuación en Inteligencia. Un mago ve aumentada su Reserva de Esencia en 1d8 + modificador de Inteligencia por nivel. Sin embargo, a nivel 1 comienzan tan solo con 1 punto de Esencia + modificador de Inteligencia.


Un mago recupera cada día su modificador de Inteligencia en puntos de Esencia. Como puede verse, un mago puede tardar mucho si depende tan solo de esto para recuperar su Esencia. Por eso puede emplear también las Fuentes de Esencia y los Contenedores de Esencia. Además, si tienen su reserva de Esencia completamente llena, pueden dedicarse a almacenar la sobrante en un recipiente diseñado para ello (generalmente una varita o bastón, aunque algunos utilizan su propio libro de conjuros) para utilizarla cuando sea necesario.

Las Fuentes de Esencia son lugares de fuerte poder sobrenatural, y su potencia varía de 1 a 5. Un mago que descanse junto a una Fuente de Esencia recupera una cantidad de pE igual a la potencia de la Fuente. Una Fuente de nivel 1 podría ser un pequeño cementerio, un prístino manantial o algo semejante. Una Fuente de nivel 3 podría considerarse un famoso campo de batalla o un lugar en el que resulta habitual ver hadas. Una Fuente de nivel 5 sería una antigua y poderosa ciudad élfica, una puerta a otros mundos, o la guarida de un dragón. Algunas fuentes pueden ir perdiendo su poder con el paso del tiempo, aunque por norma general deben pasar siglos para que esto ocurra.

Este chamán utiliza los cráneos de su bastón como
Contenedores de Esencia.
Los Contenedores de Esencia existen en muchas formas distintas: pociones, gemas, artefactos o reliquias. La cantidad de Esencia que un Contenedor acumula varía por completo de una a otra. El poderoso bastón de un archimago podría tener en su interior hasta 50 puntos de Esencia (aunque lo más probable es que esté encantado de manera que solo el archimago pueda acceder a él), pero una poción podría no contener más de 1d6 puntos. Pero no solo los objetos pueden acumular poder. Todas las criaturas vivas (y algunas no vivas) son Contenedores naturales de Esencia. Una criatura acumula tantos puntos de Esencia en su interior como su puntuación en Carisma (de ahí que las vírgenes hermosas sean tan codiciadas entre los malvados hechiceros). Mediante el sacrificio de un gran número de personas pueden conseguirse cantidades inimaginables de Esencia a emplear en cualquier macabro conjuro.

Y es que un mago puede acumular una cantidad mayor de la que permite su Reserva de Esencia máxima siempre y cuando la utilice en ese mismo asalto. Si el mago llegara a acumularlo durante más tiempo, se vería obligado a superar una tirada de salvación contra conjuros. De no superarla, sufrirá un daño igual a la cantidad de Esencia por la que su Reserva se viera superada. De pasarla, podrá elegir entre liberarla sin sufrir daño o tratar de acumularla un asalto más. Por cada asalto adicional que trate de retener el exceso de energía, sufrirá un penalizador de -1 a su tirada de salvación. Un mago que esté reteniendo Esencia que sufra daño deberá volver a realizar la tirada de salvación, añadiendo un -1 adicional a los penalizadores.

Un mago también puede ceder su Esencia a otro, método utilizado en rituales donde los aprendices ceden su poder al maestro para que este pueda llevar a cabo encantamientos que habitualmente resultan demasiado caros en Esencia como para que pueda emplearlos. Una persona normal es capaz de ceder también Esencia, aunque tan solo 1 punto por día. Muchos líderes religiosos se han aprovechado de la devoción de cientos de fieles para ser capaces de realizar "milagros".

Los pergaminos son también Contenedores de Esencia, solo que a esta Esencia se la ha dado ya forma por medio de las fórmulas en ellos escritas, de tal manera que al extraerla solo puede emplearse el efecto que el autor del pergamino determinase. Alterar el pergamino solo serviría para romper la prisión que mantenía encerrada la Esencia.