miércoles, 2 de enero de 2013

Delineses

Los delineses habitan en Delinaria, al sur de las Tánaos, La Frontera Helada, límite norte de Era. No son bárbaros (de hecho los desprecien y temen), aunque debido a la cercanía con estos tienen muchas similitudes.

Son altos, aunque no tanto como los surnitas (a los que desprecian y temen por encima de todos los bárbaros), de cabellos castaños o más claros, ojos oscuros, complexión fuerte y barba abundante, siendo las mujeres de voluptuosos pechos y sonrojadas mejillas. Son también conocidos por su fuerte temperamento y firme voluntad, además de por ser notables y honorables guerreros.

Son magníficos herreros y canteros, gozando de gran fama sus monumentales ciudades construidas con enormes bloques de granito o excavadas en la misma montaña, al estilo de los viejos Bastiones zwar, aunque no alcancen su magnificencia. De hecho, Nesareba, la más grande de sus ciudades, era en origen una ciudad zwar, abandonada durante varios siglos y repoblada por hombres de las montañas.

Podría decirse que Delinaria se divide en dos partes, la Llanura y la Frontera. En la llanura se cultiva cereal en abundancia, alimentando así a toda la región, pero en las agrestes tierras de la frontera se vive principalmente de la minería y se forjan las armas que los guerreros delineses tanto aprecian. Los de la Llanura llaman bárbaros a los de la Frontera, y los de la Frontera pusilánimes a los de la Llanura, manteniendo una sana relación de odio-odio. Los de la Frontera tienen los rasgos norteños más marcados, mientras que en la Llanura su aspecto se asemeja más al de los ymerios.

Al oeste de la Llanura está Kroslan, una región de colinas donde habitan gigantes y que hace las veces de frontera con Hirbunar. Aunque no son muchos los gigantes que la habitan hoy en día, son un peligro constante, y siempre hay varios fuertes que vigilan que ninguno abandone Kroslan en dirección a alguna de las ciudades cercanas.

Su sistema de gobierno es una monarquía, un rey ante el que todos los demás nobles responden. Él dicta una serie de leyes que son indiscutibles, aunque cada noble local es el encargado de administrar la región, poseyendo una gran libertad. A menudo, hay rencillas entre ellos, y si pretenden poner en marcha una guerra deben recurrir al rey para pedir permiso. Este suele acceder a tal petición a menos que crea que se acercan tiempo de guerra con extranjeros, pero por lo demás el rey tiene escaso poder sobre ellos. El título no es hereditario, si no que cada vez que muere un rey, los nobles se reúnen en concilio y votan por cuál de ellos será el que lo sustituya.

Sus ciudades más importantes son Nesareba, vieja fortaleza zwar que vigila el paso de Sangreargenta, y Konigstat, en la Llanura, donde se encuentra el trono real. La mayoría de los delineses viven en pequeñas poblaciones repartidas por toda la región, siendo raro encontrar ciudades de más de 1.000 habitantes.

Los delineses son sumamente patrióticos, y adoran al Norte como a una deidad, pues él les da la fuerza y el conocimiento. La adoración al Norte viene de sus tiempos como bárbaros (tiempos que ellos negarán fervientemente porque siempre han sido delineses), y nunca ha estado organizada, es parte de la Tradición de la tierra. Durante el último siglo la adoración a Dragón ha prosperado notablemente, conviviendo junto con los antiguos ritos.

Respetan a los sabios, especialmente a los estudiosos de la historia. Todo joven delinés suele aprender la historia de su clan de boca de su padre, y aprecian el conocimiento más que en cualquier otra parte de Era, salvo quizá Ymeria.

Cuando dieron comienzo las Guerras Sombrías, los delineses no eran más que un conglomerado de poblaciones no muy distintas de las bárbaras, cada una bajo el mando de un jefe distinto. Fueron conquistados por los erigios, manteniéndose bajo su dominio durante casi cuatro siglos, aunque la resistencia nunca cesó. Delinaria (o más bien el Norte en general) siempre fue la zona más difícil de manejar para los erigios junto con Ventedia. Cuando habían superado ya el tercer siglo de dominación, apareció un líder, un hombre al que actualmente se le representa con tintes de leyenda, el mayor héroe delinés: Veldark el Invencible.

Es difícil, aunque absolutamente imprescindible, hablar sobre esta figura, pues hoy en día cuesta mucho discernir el mito de lo real. Según la mayoría de las descripciones, medía dos metros, con el pelo rojo, teñido por la sangre de sus enemigos, portaba una espada tan grande como él mismo y con su aliento congelaba a sus enemigos (los erigios aseguran que era cosa de falta de higiene). Descripciones suplementarias aseguran que disparaba rayos por el ano.

Lo cierto es que logró unificar todos los clanes delineses bajo su mando, organizar la resistencia y expulsar al enemigo (con algo de "ayuda" de los surnitas). Otra cosa que parece auténtica es que poseía el poder de convocar tormentas, pues una les acompañaba siempre a sus hombres y a él cuando combatían al enemigo (hay quién contempla la posibilidad de que fuera un hechicero erigio arrepentido, pero su cabeza no suele durar mucho en su sitio cuando comparten estas dudas con un delinés).

Veldark instauró también un calendario, calendario lunar repartido en 13 meses (364 días), con 3 meses de primavera y otoño, 2 de verano y 4 de invierno, el actual sistema de gobierno de Delinaria (que se ha mantenido durante quinientos años), abrió minas, inició las relaciones con Ymeria y Artenor abriendo así Delinaria al mundo... En definitiva, es el fundador del Reino del Norte, y su primer rey, que fue elegido por aclamación popular.

En definitiva, los delineses son orgullosos habitantes del Norte, altos y de cabello castaño o más claro, endurecidos por la hostil tierra que habitan. Hombres de palabra y honor, tratan de honrar su historia y la memoria de los que les precedieron.